miércoles, 2 de enero de 2013

Una colección de envoltorios de chicles de los 80 y 90




El gusto es mío,
y el envoltorio, también
Ester Bragado, madrileña, es una coleccionista de envoltorios de chicle, pero no de cualquier tipo de envoltorios, sino de aquellos de las décadas de los 80 y 90 en España, que son los chicles que ella misma compró y degustó. Así pues, Ester ha limitado su interés a un espacio y una época muy concretos, a diferencia de lo que hace nuestro amigo y  coleccionista chileno Roberto Back con su  estupenda colección, que comprende envoltorios de chicle de todos los países y de todas las épocas.
Ester comenzó con su colección cuando tenía aproximadamente diez años, porque se guardaba los envoltorios de los Boomer, que le parecían muy bonitos. Después de ésto, o mejor dicho, debido a ello, se dio cuenta de la gran cantidad de chicles diferentes que pasaban por sus manos, y se animó a guardarse los cromos que acompañaban a los chicles. Fue un poco más tarde cuando, además de los envoltorios de los Boomer, tomó la decisión de guardarse todos los envoltorios de los chicles que se comiera. Y, a medida que iba  acumulando envoltorios, más contenta estaba de hacerlo, porque se dio cuenta de lo perfecta que era su colección para una niña, ya que no le costaba ningún dinero extra, porque los chicles se los iba a comer de todas formas y, además, era un artículo barato. Siempre le había gustado coleccionar cosas, pero al ver la cantidad de chicles que iban saliendo al mercado, tuvo el convencimiento de aquella nueva colección era a la que le iba a dedicar su atención, pues le resultaba muy interesante ¡y apetitosa!
Si se ha concentrado en las decadas de los 80 y 90 es porque es la época de su niñez y adolescencia. Como la inmensa mayoría de los envoltorios provienen de chicles que ella misma ha consumido, no hay que buscar entre ellos fechas anteriores a los 80, pues ella todavía era un bebé. Por esa misma razón, es decir, por el hecho de que ella los compraba para comérselo, se trata preferentemente de producto español, salvo alguno extanjero que pudo comprar cuando viajaba.
Lo que le gusta de estos envoltorios es que suelen ser muy variados y componen gráficamente lo que podríamos llamar un álbum de su niñez. Ellos guardan las imágenes de películas y dibujos animados que estaban de moda entonces, de las series de televisión más populares, de los cantantes que triunfaban. y no sólo hay que quedarse en estos aspectos que aportan las imágenes, sino que también es curioso encontrarse con palabras y expresiones que se utilizaban entre los jóvenes y que han ido cambiando. En fín, una serie de elementos que ayudan a evocar y recordar muchas cosas.
Les ha cogido cariño porque han estado mucho tiempo junto a ella, que ha crecido en su compañía  y hasta recuerda en muchos casos cómo y dónde los compró. Le encanta el formato de aquellos que costaban 5 pesetas y que traían cromos relacionados con los que estaba de moda entonces y mirarlos es recordar todas aquellas cosas que de otro modo quedarían en el olvido. Como hemos comentado, en estos simples papelitos, que se utilizan muchas veces para envolver el chicle masticado y dejarlo en una papelera, se puede encontrar  un recopilatorio de la actualidad y los personajes más populares del momento y, por supuesto, reflejan también los cambios que experimenta la sociedad en muchos aspectos. Por ejemplo, los premios que se ofrecían para promocionar el chicle, expresan muy bien lo que se consideraba "lo último" en cada época ( balones, camisas, videojuegos, ordenadores...).
Por cierto, hablando de los regalos que ofrecían los chicles, además de los cromos "normales", llevaban cromos con imagen desdoblada en dos colores para ver con gafas anaglifo, adhesivos, pegatinas, calcomanías, etc. Ester recuerda los famosos tatuajes que proporcionaban algunos de ellos,  como Los Pitufos en los años 80, o las tiras de cómics de Bazooka. Hay que tener en cuenta que, en aquellos años, los chicles estaban destinados preferentemente al público infantil y juvenil, no como ahora que se ha diversificado mucho la oferta, gracias a toda la gama de productos sin azúcar que se ofrecen tanto en tiendas de alimentación, como en quioscos y hasta farmacias.  Muchos de ellos están pensados para ayudar a dejar de fumar, eliminar el stress o adelgazarse, por ejemplo. 
Este cambio en la presentación del producto ha sido un factor importante para que Ester haya dejado de comprar más chicles, pues el formato de chicle con cromo, que es el que a ella le interesa, así como los que están asociados a series y películas, prácticamente ya no se fabrican,  aunque quedan algunos. Si bien es cierto que ha tenido un tiempo su colección inactiva, sin ocuparse de ella,  actualmente nuestra coleccionista se ha propuesto ampliarla comprando ejemplares antiguos para poder completar las series que tiene sin terminar, pero siempre dentro del marco temporal que se ha fijado. Ya ha conseguido algunas piezas interesantes, lo que ocurre es que al ser cosas tan específicas a veces se ofrecen a precios muy altos. También ha tenido ocasión de hacer algún intercambio gracias a internet.
Entre sus piezas favoritas Ester señala, dentro del formato clásico de cinco pesetas, "Dragones y Mazmorras" que dice que es como el "abuelo" de todos los demás, porque es el más antiguo, concretamente de 1985.
Ester tiene todos los ejemplares debidamente clasificados, guardados en carpetas con sus correspondientes premios (y los álbumes, cromos, etc.). Ahora ha hecho una base de datos y puede llevar la colección al día. El número de envoltorios que tiene supera los 500, que para ser un área geográfica determinada y un periodo relativamente pequeño es mucho.
Ultimamente Ester ha creado un blog donde piensa ir presentando toda su colección. De momento no tiene muchas entradas (ya ha dado información sobre "Dragones y mazmorras", Isidoro, Snorkels, "Pulga y linterna" y "La llamada de los Gnomos"), pero va a continuar trabajando en ello. Y nosotros le deseamos mucho éxito.
 




miércoles, 19 de diciembre de 2012

Feliz Navidad

Para todos los coleccionistas que habéis colaborado con Procoleccionismo; para los que habéis tenido la amabilidad de registraros como seguidores; para los que visitáis habitualmente nuestro blog y para lo que lo hacéis solo de tanto en tanto; para los que nos váis a seguir viendo en el futuro y para los que no pensáis hacerlo más, a todos  ¡GRACIAS! por habernos acompañado. Os deseamos:
 
 FELIZ NAVIDAD y un 2013 ESTUPENDO
 
Y para todos los que tenéis unas colecciones preciosas, pero ningún lugar para exponerlas, un consejo: en cuanto se os presente la ocasión ¡sacad vuestros tesoros a la calle! así verán las piezas tan interesantes que habéis reunido y todos podrán disfrutar de ellas.
 
 



(De la colección de hueveras de mjfuster, Campo (Huesca), Agosto-2012)

 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Una colección de caleidoscopios

La belleza de lo efímero perdura



María del Pilar Villacampa Reyes, la coleccionista que os prestamos en esta ocasión,  es chilena. Nos cuenta que tenía un caleidoscopio cuando era niña, pero había pocas piezas en el interior y las imágenes se repetían. Un día, exactamente cuando obtuvo su título, se quiso hacer un regalo a si misma y se compró otro, y tanto le gustó que decidió hacer un curso para saber cómo se construían. Así es que, por necesidad creativa, empezó a hacerlos ella misma y acabó creando diseños originales y vendiéndolos  y, mientras tanto, decidió empezar su propia colección.
Un caleidoscopio es una palabra compuesta que viene de las palabras griegas Kállos = bello,  eidos = imágen y Skopein = ver. Si juntas todos esos términos tienes bien clara la definición: un instrumento para ver bellas imágenes. Para conseguirlas, se utiliza un tubo que contiene tres espejos (en los modelos más comunes, pero pueden llevar sólo dos o más de tres). Estos tres espejos forman un prisma triangular, con su parte reflectante hacia el interior. En el otro extermo del tubo se colocan cuentas de colores y cuando se gira el tubo sobre si mismo, las cuentas cambian de posición y su imagen se multiplica simétricamente, dando origen a millones de imágenes geométricas diferentes. 
Estos instrumentos son uno de los juguetes más antiguos del mundo. En un principio solo eran usados por príncipes y magos esotéricos, ya que para la obtención de los colores se empleaban piedras preciosas en su costrucción, lo que los encarecía mucho. El caleidoscopio moderno parece ser que se debe al físico escocés David Brewster, que lo inventó en 1816 y lo patentó poco después. Se cuenta que, a pesar del éxito del invento, no se pudo beneficar mucho económicamente, pues al ser fácil de construir, pronto surgieron por todas partes imitaciones más o menos buenas.
Aunque son considerados como juguetes, estos instrumentos para muchas personas son considerados mucho más. En los adultos tienen un gran poder evocador y ayudan a revivir momentos de la infancia. Además, la experiencia sensorial onirico visual que se proyecta en cada pieza, favorece la relajación mental y estimula el desarrollo de la creatividad de quien los utiliza. A Pilar, lo que más le gusta de ellos es precisamente esa magia que proyectan y el efecto que producen en las personas, que siempre es de asombro y de nostalgia. 
Nuestra coleccionista reune un importante número de caleidoscopios, incontables, según nos confiesa, y es que en cuanto descubre uno nuevo hace todo lo posibe para conseguirlo. Por otra parte, como ya hemos comentado, ella se dedica profesionalmente a hacerlos.  Entre las piezas que salen de sus manos nos cuenta que los que más le cuesta hacer son los de papel Maché, que son piezas únicas, pues cada vez que se miran siempre se ven distintas, no se repite la misma imagen nunca.
Nos gustan los versos de Vicente Huidobro que tiene Pilar en su blog,  dedicados a los caleidoscopios: "Rebaño de colores que se aleja en el tiempo/ ese desfile de mariposas encantadas/ ese azar de luces sin destino/ y pequeños bombones del ojo/ que hacen la delicia de los sentidos".
Evidentemente, lo más interesante del caleidoscopio no es el exterior del tubo, que también puede ser curioso, sino el mundo de colores que se esconde dentro. Pilar ha colgado algunos de sus ejemplares en youtube y os recomendamos que, ahora mismo, vayáis a descubrir lo que guardan en el interior esos pequeños tubos, porque os gustará. Y, en cuanto tengáis ocasión, no dejéis de caer en la tentación de tomar entre vuestras manos uno de esos artilugios y asomaros a su ventanita redonda: desde allí descubriréis un mundo único, que no se puede encontrar en otra parte. Allí dentro, las imágenes y los colores se hacen los dueños de un escenario creado, únicamente, para maravillaros. Para saber más, podéis visitar su web.

 

martes, 4 de diciembre de 2012

Lote nº 92 de imágenes de casas construidas sobre la vía pública o pasajes

Foto nº 548: Madrid. M. J. Fuster

Foto nº 549: Madrid. M. J. Fuster

Foto nº 550: Madrid. M. J. Fuster

Foto nº 551: Madrid. M. J. Fuster

Foto nº 552: Madrid. M. J. Fuster

Foto nº 553: Madrid. M. J. Fuster


Si queréis enviarnos alguna foto podéis hacerlo a:
¡GRACIAS!

martes, 27 de noviembre de 2012

Una colección de fósiles del Sobrarbe



Testigos silenciosos, pero no mudos


 
Hoy os presentamos a un coleccionista que ha conseguido hacer realidad lo que muchos otros coleccionistas sueñan: poder dedicar un museo a su colección. El es Jesús Cardiel Lalueza.
Jesús empezó a interesarse en los fósiles cuando era adolescente y fue de forma casual, al encontrar un pequeño fósil de caracola en el río. A partir de entonces y durante muchos años, ha dedicado tres o cuatro horas por semana a recorrer terrenos erosionados de Sobrarbe, estudiando el terreno y buscando fósiles. La colección propiamente dicha surgió, como ocurre muchas veces, cuando un día Jesús advirtió la cantidad de material que ya tenía acumulado. Y, también como ocurre muchas veces, mientras coleccionaba surgió la curiosidad por conocer el tema y, poco a poco, se iba interesando más y más. 
Jesús estudio ciencias geológicas en la Universidad de Zaragoza y ello le permitió profundizar en el conocimiento de la paleontología y tener una visión más científica de uno de sus temas favoritos.
Ha limitado la colección a la zona de Sobrarbe porque es el lugar en el que vive y la proximidad, al menos en este caso, juega un papel importante. Por una parte, es obvio que el entorno donde se desarrolla nuestra vida cotidiana es el área que mejor conocemos y a la que nos sentimos más unidos, por eso, nada de lo que allí acontece nos es ajeno. Además, intentar descubrir el pasado de un lugar que consideremos nuestro, es doblemente gratificante.
Jesús opinina que no tiene sentido poseer fósiles que no estén asociados a un territorio concreto, a un estrato determinado. Los fósiles pierden mucho valor científico si no se sabe dónde han sido recolectados, por eso cree que lo más acosejable es reunir una colección  paleontológica que tenga unidad geográfica e histórica, que refleje la vida habida en el pasado en un territorio concreto.
Para los que no conocéis la zona del Sobrarbe, queremos transmitiros la información que el mismo Jesús facilita en su blog de "Fósiles del Sobrarbe". Explica que es una comarca aragonesa que se extiende por el norte y centro de la provincia de Huesca. Ocupa una extensión de 2.000 Kilómetros cuadrados y presenta una orografía muy diversidad, desde los 3.355 metros de Monte Perdido hasta los 450 de la zona donde se encuentra el embalse de El Grado. Esto propicia que las temperaturas varíen mucho de un lugar a otro, y mientras se da un clima mediterráneo en el sur se puede encontrar otro de montaña en su parte norte. Si os facilitamos estos datos geográficos es porque es importante conocerlos para relacionarlo con el tema de los fósiles que nos ocupa. Pasaremos por alto los datos sobre la Historia de esta comarca porque no viene al caso, aunque es muy rica y vale la pena conocerla.
Volviendo al tema de los fósiles, todos sabemos que son restos de organismos que vivieron hace más de 10000 años, la mayoría de ellos con una edad que se cuenta en millones de años. Los restos de animales y plantas quedaron enterrados y debido a las presiones y temperaturas a las que estuvieron sometidos se transformaron, generándose los fósiles. A veces lo que vemos son moldes y huellas; en algunos casos no se encuentra ningún resto físico de aquellos seres, sino moldes. Entre uno y otro tipo de reliquias del pasado podemos descubrir conchas marinas, huesos y dientes de mamíferos, insectos, hasta madera petrificada.  
En Sobrarbe, como en Ribagorza y Jacetania, hay una enorme diversidad de fósiles, y están muy bien representados múltiples grupos. Lo bueno es que hay especímenes que no se encuentran en otros territorios, y que una vez estudiados científicamente  nos permitirán constatar que hay especies nuevas, no descritas hasta la fecha. Casi todos los fósiles son del Eoceno, con una antigüedad superior a los 40 millones de años. Entre las piezas de mayor importancia científica se encuentran restos fósiles de vertebrados, mandíbula del "cocodrilo de Lamata", "fémur de Abizanda", "tortuga de Camporrotuno", fósiles del "sirenio de Susía", etc.
La idea de mostrar la colección en un museo le surgió a partir del año 2000, cuando fue consciente de la cantidad de fósiles recogidos, algunos bastante interesantes. Años más tarde consiguió una subvención del CEDESOR (Centro para el desarrollo de Sobrarbe y Ribagorza) que le animó a seguir adelante. Y, después de multitud de vicisitudes, de problemas, mucho trabajo y mucho gastar dinero, por fin el museo fue una realidad, que se inauguró el 23 de mayo de 2009.
Casi todo el material que se expone allí ha sido recolectado por Jesús, salvo algunas donaciones, como algunas esponjas silíceas y un misterioso fósil encontrado por una francesa en el río, con forma de canto rodado.
El público en general se muestra interesado por este tema pues, a pesar de ser la paleontología algo complejo, se puede divulgar de forma amena y hacerlo asequible. Jesús tiene un blog donde da cuenta de sus hallazgos, de las aportaciones que recibe para el Museo, actividades que se organizan, etc. Podéis visitarlo ahora mismo en: Museo Paleontológico de Sobrarbe. Lamata (Huesca).



 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Una colección dedicada al circo


Había una vez ¡un circo!
Juan Pablo de la Cruz Pereyra nació en la Ciudad de Campeche (México) y es de formación artista plástico, con especialidades en artes visuales y artes escénicas. Ha estudiado arquitectura y, sobre todo, es un gran coleccionista de todo lo referente al circo, tema al que dedica sus habilidades como miniaturista. Empezó aficionándose al circo cuando era un niño, y esta pasión no le ha abandonado nunca. Y queremos recalcar que, aunque muchas veces se recurre a la frase "desde que era niño" para explicar que se empezó muy pronto, en el caso de Juan Pablo, hay que interpretarlo literalmente, pues corresponde  exactamente a la realidad.
Parece ser que a los seis meses de edad ya lo llevaron al circo y cuando tenía un año ya disfrutaba del espectáculo. Cree que el primer circo que vio, de lo que le queda una noción vaga, fue el Atay, en 1965. Del Circo Unión, que descubrió en 1968, incluso ha recordado siempre el nombre de algunos de los artistas que actuaban en aquella función a la que asistió.
Siendo muy pequeño, Juan Pablo se dio cuenta que tenía habilidad para modelar figuras de plastilina, así es que empezó a reproducir circos para jugar con ellos, que era lo que más le gustaba hacer. Por otra parte, no era éste el único aspecto del circo que le interesaba, pues a los diez años ya tenía una gran recopilación de recortes de prensa dedicados a ese tema. Y aquella afición infantil se convirtió también en la pasión de un hombre, y afortunadamente, porque le ha resultado de gran ayuda a lo largo de su vida. Resulta que en el año 2006, hace poco, Juan Pablo sufrió un grave accidente que le ha dejado parapléjico. Desde entonces, esa ilusión que ha puesto en su colección (además de otras cosas, como el amor de su hija Sara), ha sido un factor decisivo para encontrar fuerzas para luchar y superar todas las dificultades que ha tenido que afrontar. Hoy por hoy, su colección se considera única en México, por su temática, y una de las más importantes del mundo. A él le encantaría poder fundar en su país un museo dedicado al circo.
Juan Pablo, en su extensa y bien nutrida colección, tiene de todo y mucho. Cuenta con más de 10.000 fotos, revistas, libros, souvenirs, juguetes, boletos o entradas, más de 600 videos de funciones completas de circos de todo el mundo, películas, más de 200 carteles y más de 100 maquetas que ha hecho él mismo. Posee un archivo de cada uno de los circos mexicanos desde 1970 hasta nuestros días. El visita los circos y los documenta en video y en fotografía. Evidentemente, aunque está interesado en los circos de todo el mundo, está más especializado en los de su país.
Le preguntamos que es lo que más le gusta del circo, y nos dice que verdaderamente le atrae todo lo que esté ligado al circo clásico o tradicional, donde admira cada uno de los actos, pues cada uno de ellos tiene su propio valor. Reconoce que pese a la calidad y el concepto del "Cirque du Soleil", no es ese tipo de espectáculo el que más le agrada, sino que se decanta  por el circo de siempre. Juan Pablo, como amateur, ha tenido la oportunidad de aprender de todo un poco en las artes circenses, de las cuales,  trabajar con animales ha sido una de las cosas que más le ha gustado, desde siempre.
Querer bucear en la historia del circo nos lleva a las antiguas culturas china, egípcia, griega o romana, pero el espectáculo tal y como lo entendemos hoy día puede decirse que empezó a tomar forma en el siglo XVIII. Evidentemente, las habilidades de los artistas no necesitaban una carpa de circo para mostrarse, y desde antiguo, malabaristas, contorsionistas, equilibristas, etc. se dejaban ver en festejos y otras manifestaciones populares, despertando la admiración del público infantil y del adulto.
El circo actual es un espectáculo artístico que normalmente es itinerante, por lo que suele hacerse en el interior de unas carpas que se desmontan fácilmente. Un variado helenco de artistas participa en la función, siendo los más comunes los payasos, acróbatas, magos, trapecistas, domadores, etc. 
Además del espectáculo en sí,  nuestro coleccionista aprecia algunos valores que se encuentran en el mundo circense, al que no en vano se le suele dar el nombre de "la gran familia" del Ccrco. La unión. la amistad y la ayuda que se prestan entre ellos son aspectos muy positivos.  
Para conseguir nuevas piezas para la colección Juan Pablo intercambia con otros coleccionistas, compra por internet y, sobre todo, recibe donaciones de empresarios y artistas de circo. También sus amigos le hacen muchos regalos. Por cierto, que hay bastantes coleccionistas interesados en este tema con los que ha tenido ocasión de establecer contacto, y que se encuentran repartidos por todo el mundo.
La colección la tiene guardada en su casa, gracias a lo cual él, junto a su hija Sara, a la que también le apasiona el mundo del circo, pueden disfrutarla mejor.
El mundo del circo ha ido evolucionando para adaptarse a los nuevos tiempos y las nuevas mentalidades, lo que le ha permitido seguir contando con su público fiel, a la vez que cautivar a nuevos seguidores entre los jóvenes. ¿Qué más se puede pedir? no en vano el lema del circo es el famoso "Más dificil todavía".
Los coleccionistas también se adaptan a los nuevos medios y por eso podéis encontrar la colección de Juan Pablo en facebook y también en su web. El mayor espectáculo del mundo sigue haciendo soñar a muchas personas, para eso, sólo es cuestión de dejarse asombrar.
  
  



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Lote nº 91 de imágenes de casas construídas sobre la vía pública o pasajes

Foto nº 542: Bad Camberg (Alemania). Peter Niessen
Foto nº  543:  Peramola (Lleida). Antoni Palmarola
Foto nº  544: Frigliana (Málaga). Carmelo Sacristán

Foto nº 545: Filetto (Italia). Valeria Martini
Foto nº 546: Génova (Italia). Peter Niessen
 
Foto nº  547: Saint-Lizier (Francia). Antoni Palmarola

Si queréis enviarnos alguna foto podéis hacerlo a:
 ¡Gracias!