Había una vez ¡un circo!


Parece ser que a los seis meses de edad ya lo llevaron al circo y cuando tenía un año ya disfrutaba del espectáculo. Cree que el primer circo que vio, de lo que le queda una noción vaga, fue el Atay, en 1965. Del Circo Unión, que descubrió en 1968, incluso ha recordado siempre el nombre de algunos de los artistas que actuaban en aquella función a la que asistió.
Siendo muy pequeño, Juan Pablo se dio cuenta que tenía habilidad para modelar figuras de plastilina, así es que empezó a reproducir circos para jugar con ellos, que era lo que más le gustaba hacer. Por otra parte, no era éste el único aspecto del circo que le interesaba, pues a los diez años ya tenía una gran recopilación de recortes de prensa dedicados a ese tema. Y aquella afición infantil se convirtió también en la pasión de un hombre, y afortunadamente, porque le ha resultado de gran ayuda a lo largo de su vida. Resulta que en el año 2006, hace poco, Juan Pablo sufrió un grave accidente que le ha dejado parapléjico. Desde entonces, esa ilusión que ha puesto en su colección (además de otras cosas, como el amor de su hija Sara), ha sido un factor decisivo para encontrar fuerzas para luchar y superar todas las dificultades que ha tenido que afrontar. Hoy por hoy, su colección se considera única en México, por su temática, y una de las más importantes del mundo. A él le encantaría poder fundar en su país un museo dedicado al circo.
Juan Pablo, en su extensa y bien nutrida colección, tiene de todo y mucho. Cuenta con más de 10.000 fotos, revistas, libros, souvenirs, juguetes, boletos o entradas, más de 600 videos de funciones completas de circos de todo el mundo, películas, más de 200 carteles y más de 100 maquetas que ha hecho él mismo. Posee un archivo de cada uno de los circos mexicanos desde 1970 hasta nuestros días. El visita los circos y los documenta en video y en fotografía. Evidentemente, aunque está interesado en los circos de todo el mundo, está más especializado en los de su país.
Siendo muy pequeño, Juan Pablo se dio cuenta que tenía habilidad para modelar figuras de plastilina, así es que empezó a reproducir circos para jugar con ellos, que era lo que más le gustaba hacer. Por otra parte, no era éste el único aspecto del circo que le interesaba, pues a los diez años ya tenía una gran recopilación de recortes de prensa dedicados a ese tema. Y aquella afición infantil se convirtió también en la pasión de un hombre, y afortunadamente, porque le ha resultado de gran ayuda a lo largo de su vida. Resulta que en el año 2006, hace poco, Juan Pablo sufrió un grave accidente que le ha dejado parapléjico. Desde entonces, esa ilusión que ha puesto en su colección (además de otras cosas, como el amor de su hija Sara), ha sido un factor decisivo para encontrar fuerzas para luchar y superar todas las dificultades que ha tenido que afrontar. Hoy por hoy, su colección se considera única en México, por su temática, y una de las más importantes del mundo. A él le encantaría poder fundar en su país un museo dedicado al circo.


Querer bucear en la historia del circo nos lleva a las antiguas culturas china, egípcia, griega o romana, pero el espectáculo tal y como lo entendemos hoy día puede decirse que empezó a tomar forma en el siglo XVIII. Evidentemente, las habilidades de los artistas no necesitaban una carpa de circo para mostrarse, y desde antiguo, malabaristas, contorsionistas, equilibristas, etc. se dejaban ver en festejos y otras manifestaciones populares, despertando la admiración del público infantil y del adulto.
El circo actual es un espectáculo artístico que normalmente es itinerante, por lo que suele hacerse en el interior de unas carpas que se desmontan fácilmente. Un variado helenco de artistas participa en la función, siendo los más comunes los payasos, acróbatas, magos, trapecistas, domadores, etc.

Para conseguir nuevas piezas para la colección Juan Pablo intercambia con otros coleccionistas, compra por internet y, sobre todo, recibe donaciones de empresarios y artistas de circo. También sus amigos le hacen muchos regalos. Por cierto, que hay bastantes coleccionistas interesados en este tema con los que ha tenido ocasión de establecer contacto, y que se encuentran repartidos por todo el mundo.

El mundo del circo ha ido evolucionando para adaptarse a los nuevos tiempos y las nuevas mentalidades, lo que le ha permitido seguir contando con su público fiel, a la vez que cautivar a nuevos seguidores entre los jóvenes. ¿Qué más se puede pedir? no en vano el lema del circo es el famoso "Más dificil todavía".
Los coleccionistas también se adaptan a los nuevos medios y por eso podéis encontrar la colección de Juan Pablo en facebook y también en su web. El mayor espectáculo del mundo sigue haciendo soñar a muchas personas, para eso, sólo es cuestión de dejarse asombrar.
4 comentarios:
GRACIAS POR ESTE HERMOSO GESTO
JUAN PABLO
Gracias a ti, Juan Pablo, por haber aceptado colaborar tan amablemente y por el tiempo que nos has dedicado. Un abrazo.
Me encanta el mundo del circo desde que realmente era niño y la pena es que cada vez hay menos circos itinerantes como los que había antes... EL CIRCO AMERICANO, EL CIRCO PRICE, EL CIRCO RUSO, EL CIRCO KRONE... Estos circos visitaban mi ciudad (Oviedo) con periodicidad ahora rara vez nos visita un circo y ya no es como los de antes, pero en fin.
Muchas gracias JUAN PABLO por traernos tan gratos recuerdos.
Ángel Martín Artime
Felicidades Juan Pablo
Me gusta tu trabajo :)
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