miércoles, 15 de enero de 2014

Una colección de reglas de cálculo




La solución rápida



La regla de cálculo es un instrumento analógico, es decir, mecánico, sin nada de electricidad ni electrónica. Se usó durante muchos años hasta que apareció la calculadora y, a partir de ese momento, dejó de ser una herramienta imprescindible para estudiantes, matemáticos, ingenieros y científicos. 
Joan Fusté, coleccionista reincidente donde los haya (o multicoleccionista), nos explica que estas reglas consisten precisamente en eso, en una regla de plástico, madera, bambú u otro material, sobre la que se desliza otra pequeña reglilla, encajada en la misma. También las hay redondas o con otras formas. A veces dispone de una ventanita móvil, llamada cursor, para poder afinar mejor el cálculo. Otras disponen de dos reglillas, de simple o doble cara. En fin, se pueden presentar de diferentes modos. 
Respecto al tamaño, pueden ser desde apenas unos pocos centímetros hasta modelos enormes, como los que podemos encontrar en las escuelas para aprender a utilizarlas. 
Hay reglas dedicadas a sectores específicos, como son el militar, electrónico, científico, etc. y para cualquier tipo de cálculo, sea de estructuras, de resistencias, de calefacción. Pueden ser de gran ayuda en cualquier tipo de operación matemática que se nos ocurra. Las más curiosas, según cuenta Joan,  son las empleadas en el ejército, ya sea para comprobar la radiación de una zona atacada con armas radiactivas, la inclinación de un disparo, o todo tipo de problemas derivados de la aviación. Hoy en día algunas de ellas todavía se utilizan, pues nunca se sabe cuándo fallará el suministro eléctrico, por lo que en un momento crucial la simple mecánica manual puede resolver una situación de emergencia.
Nos cuenta Joan que esta afición suya a coleccionar reglas de cálculo, ha nacido de forma tardía. Cuando era adolescente, época en la cual era habitual verlas en circulación, su precio era prohibitivo para un simple estudiante sin ingresos como él, como ocurrió más tarde con las calculadoras electrónicas. Por esta razón nunca pudo tener una.
Pasados casi 40 años, llegó el momento de poder adquirir alguna, por lo que hace un par de años a lo sumo empezó a recordar ese deseo escondido y latente por poseer una de estas ingeniosas máquinas de cálculo, y se puso a ello. Gracias a la red, las subastas online, los foros de aficionados y otras fuentes, encontró muchísimos ejemplares. No sabía cuál era mejor o peor, cuál era aconsejable para empezar a utilizarlas, ni nada sobre ellas. ¡Sólo sabía que quería una y que la quería ya!
Aunque ya hemos comentado que es un instrumento en desuso, sin embargo son legión los que las utilizan habitualmente todavía. Por costumbre, necesidad o nostalgia. De igual modo, hay muchísimos coleccionistas de estas piezas, pues existen miles de modelos para satisfacer su curiosidad. Reglas longitudinales, circulares, de reloj, cilíndricas, complejas, etc. ¡Un mundo! 
Nos confiesa Joan que, cuando se empieza una colección, al menos en su caso, la avidez y la ilusión forman una mezcla extraña. Se genera una obsesión por poseer una pieza determinada. y esa inquietud te invade y no te deja tranquilo hasta conseguirla. Después de tres meses a partir del momento en el que compró su primer ejemplar, ya tenía más de cien en el cajón... procedentes de sitios tan variopintos como Rusia, Estados Unidos o Italia. Desde Japón le llegaron ejemplares fabricados en bambú, muy apreciados. Desde Alemania, modelos nuevos de fábrica sin estrenar. De cualquier parte del mundo aparecían tipos y formas de lo más diferente. Y también, todo lo concerniente a esas reglas: manuales, libros, catálogos... modelos de cartón para calcular los más extraños conceptos. ¡Incluso las encontró para generar acordes de guitarra! Cualquier cosa... Era una auténtica fiebre. 
Joan conoció un par de lugares interesantes para ampliar horizontes y conectar con gente aficionada. En ARC, Amigos de las Reglas de Cálculo, un foro español, encontró gente maravillosa y muy dispuesta a ayudar y aconsejar. Ellos son expertos en muchas disciplinas que requieren matemáticas de alto nivel. Tanto es así, que incluso se construyen sus propias reglas. Increíble.
Profundizando en el tema, nuestro coleccionista comprendió que el objetivo de esta colección es inabarcable. Es decir, se trata de lo que se denomina una colección infinita. A pesar de estar en desuso existen tantas marcas, modelos y variantes que es imposible conseguirlos todas. Muchos coleccionistas enfocan su interés hacia un fabricante, como Faber-Castell, o hacia un tipo, como las de tipo circular, militar, etc. 
Últimamente Joan lleva un tiempo en parada técnica, reflexionando sobre lo dicho y redirigiendo su afición. Aparte de conservar un par de modelos clásicos y funcionales, se siente inclinado a enfocar su interés hacia el terreno militar, no por otra cosa que por la originalidad de los objetos que encuentra. Reconoce que las matemáticas no son lo suyo y que será raro que aprenda algún día a utilizarlas, así es que prefiere encontrar objetos curiosos en sí mismos, en lugar de herramientas que pueda usar de forma habitual. 
Por lo que concierne a la bibliografía, existen manuales y libros muy interesantes. Con suerte se consiguen ejemplares centenarios o estudios tan curiosos como el que escribió el mismo Asimov, o aquel que habla de la utilización de la regla de cálculo en los submarinos. Lo que para Joan era un objeto divertido y genial, que le parecía curioso porque podía calcular operaciones matemáticas simplemente desplazando una reglilla dentro de otra, resulta que le ha hecho comprender que es algo más: un universo completo.
Ha decidido retomar el tema en cuanto pueda dedicar tiempo a la clasificación de todos los ejemplares acumulados. La información de cada pieza es amplia y es importante registrar todos los detalles. Una sola característica puede marcar la diferencia entre dos modelos. Hecho esto, ¡la tarea pendiente final es aprender a usarlas! Aunque parezca que esto es empezar la casa por el tejado, lo que importa es la voluntad y el deseo de querer construir la casa ¡ánimo, Joan!

martes, 7 de enero de 2014

Lote nº 108 de imágenes de casas construidas sobre la vía pública o pasajes

Foto nº 643: Arnés (Tarragona). Pili Vidal
Foto nº 644: Gerona. Mª José Fuster
Ferrara. M. J. Fuster
Foto nº 646: Arnés (Tarragona). Pili Vidal
Foto nº 647:  Balaguer (Lérida). Jose Murciano
Foto nº 648: Liaucous (Francia). Lola Ruiz


GRACIAS por enviarnos vuestras fotos. 
Nuestra dirección es: 
mjfuster20@yahoo.es


miércoles, 1 de enero de 2014

Una colección de caganes



Natural como la vida misma



Hoy vamos a presentaros otra colección de Magi, nuestro colaborador y amigo de Tarragona, y de su hijo. El tema puede parecer (y es) un poco escatológico, pero eso no nos parece motivo suficiente como para ignorarlo.  
Se trata de una figura que se coloca en los belenes que se hacen en Navidad, evocando el Nacimiento de Jesús. Representa a un personaje que está en cuchillas, haciendo  al aire libre algo que las buenas maneras aconsejan  hacer en privado, así es que, normalmente, se le pone en un sitio discreto, ya sea escondido detrás de un árbol, de unos matorrales, de una casa, en un granero, debajo de un puente, etc. para que no se vea mucho... 
No obstante, pese al intento (?) de ponerlo a salvo de las miradas, con el fin de que no interfiera en el mensaje de la escena religiosa, la verdad es que los niños, después de mirar al Niño Jesús, lo que enseguida buscan es al caganer. Les encanta descubrir donde está escondido y compiten entre ellos por ver quién lo encuentra primero.
Es muy posible que esta figura surgiese durante el periodo del barroco (a finales del siglo XVII) dado que ese movimiento artístico buscaba un realismo extremo, que se plasmaba de modo particular en las escenas costumbristas, en las que se describía con gran crudeza la vida del pueblo.
Parece ser que al principio este personaje apareció representado en algunos azulejos e ilustraciones, y no fue hasta el siglo XIX cuando se incorporó al Belén. Se consideraba que su presencia era beneficiosa, por que ayudaba a abonar los campos, así es que pasó a ser un símbolo de la fertilidad.  
Actualmente suelen estar hechos en barro o arcilla, pero también se venden de plástico, metales, madera, etc.
Por lo que respecta al tamaño, se presenta en diferentes medidas y, lo que se hace normalmente es adecuarlo a la misma altura del resto de las figuras del Pesebre, aunque no faltan otros ya más grandes que no se colocan en el Belén, sino que se exponen individualmente.
El personaje en cuestión es muy popular en Cataluña, y también se encuentra en la Comunidad de Valencia, en la de Murcia, en Nápoles y en Portugal. Países como China y Estados Unidos se han interesado por él. 
Cuando se empezó a popularizar esta figura en el Belén, la persona representada no tenía ninguna característica especial. Su vestimenta se inspiraba en la del típico payés (agricultor) catalán, con el popular gorro rojo llamado barretina y una faja en la cintura, y una particularidad suya era que en muchas ocasiones se le representaba fumando en pipa. Después de la guerra civil, a veces se sustituía la barretina por un sombrero de paja.
Fue en la década de los 80 cuando se empezaron a fabricar personajes de todo tipo, imitando la actitud del caganer. Primero se representaban solo varones, pero hace unos cuarenta años Luis Vidal incorporó la figura femenina, concretamente en los años 70, cuando se pusieron de moda las minifaldas. Desde luego, también se han hecho niños, estatuas, héroes de cómics,  etc.  
Cada año, llegadas las fiestas natalicias, salen al mercado nuevas figuras de personajes populares, que representan a destacadas personalidades de la política, el deporte, diversos campos artísticos, superhéroes, etc. todos ellos famosos y conocidos tanto a nivel nacional como mundial.  
Para muchas personas, esta peculiar figura del Belén, es un detalle travieso y simpático, dentro de un escenario tan formalista y tierno como es el de un Nacimiento, aunque, evidentemente, no faltan opiniones en contra, y lo consideran de mal gusto. Lo cierto es que en ningún momento se pretende hacer de él un personaje irreverente ni una burla a la religión, es por eso que la Iglesia lo ha aceptado.    
Magi padre, siendo niño, empezó su colección el día que su madre apareció en casa con dos de estas figuritas. Una de ellas era de plástico y la otra de barro, y todavía las conserva.
En aquella época no era fácil encontrarlas en Tarragona, además se vendían exclusivamente en el periodo natalicio. Pero el lugar ideal para encontrarlas era en la Feria de Santa Lucía de Barcelona, mercadillo de Navidad que se celebra cada año delante de la Catedral.Con mayor o menor dificultad, el caso es que Magi se ha hecho con una colección de 800 piezas. También es verdad es que ahora resulta más fácil conseguirlas porque se venden durante todo el año y es posible encontrarlas en muchos lugares a través de internet. 
Bueno, creo que con esta trilogía de colecciones con tema natalicio, ya hemos podido reflejar un poco diferentes aspectos de estas fiestas. Aún quedan cosas en el tintero, pero las guardamos para el próximo año. Y queremos terminar con un ¡FELIZ AÑO NUEVO! para todos. Ojalá sea así... o así sea. 




jueves, 26 de diciembre de 2013

Una colección de sellos de Correo de Navidad






El mensaje del sello en Navidad



Estas fechas parecen muy adecuadas para hablar de algo tan bonito como los sellos de Navidad. Hemos recurrido al coleccionista tinerfeño Andrés Fulgencio Estévez, que ya ha colaborado con Procoleccionismo en otras ocasiones (los belenes, lotería de Navidad) para pedirle que nos hablara de este tema que tan bien conoce, pues tiene una importante colección.

Nos explica Andrés que su padre, que hacía una colección dedicada al Belenismo, comenzó a incorporar sellos a la misma en la década de los sesenta del siglo pasado, siempre posteriores a la terminación de la Guerra Civil española en 1939.
De todos modos, fue Andrés quién pudo incrementar la colección de una forma importante, porque en el año 2009 consiguió comprarle a un coleccionista catalán todos sus sellos dedicados al Nacimiento de Jesús, que comprendían la totalidad de los que se editaron en el mundo referidos a ese tema, en el período que va de 1962 a 1975, con un total de 2386 unidades.
El sello más antiguo que actualmente tiene Andrés en su colección, data de la Navidad de 1939 y es español. Parece ser que fue a partir de 1959 cuando el Servicio Postal de Correos comenzó a emitir cada año, ininterrumpídamente, sellos con temática navideña. Antes lo había hecho en alguna ocasión, esporadicamente.  
En 1955, por ejemplo, se emitió el sello de "La Sagrada Familia", de El Greco, del que se han vendido, hasta la fecha, más de cinco millones de unidades.
Entre los grandes artistas de quienes se han  reproducido obras que hacen referencia a la Navidad,encontramos nombres como Goya ("Sagrada Familia"), Velázquez ("Adoración de los Reyes Magos"), Rubens ("Adoración de los Pastores"), o escultores como la Roldana (Luisa Roldán) de quien se ha emitido este año "Los primeros pasos de Jesús", además de otros grandes escultores, como  Berruguete, Salzillo, etc. Sin olvidar los belenes que se han plasmado en sello, como el Belén del Príncipe, emitido en el 2008, o el Napolitano, en el año 2004. 
Si hemos hablado solamente de los sellos de Navidad españoles no es porque sea esta una particularidad de nuestro país, pues es este uno de los temas filatélicos más populares en el mundo. Prácticamente en casi todos los lugares han hecho alguna referencia a ella, aunque se trate de estados que no son de confesión religiosa cristiana. Y es que la Navidad ha sido fuente de inspiración para los artistas de todas las épocas. 
La Historia del Arte cuenta con manifestaciones artísticas sobre el tema del Nacimiento de Jesús, creadas en todos los estilos. Se pueden contemplar obras de grandes artistas del Románico, del Gótico, Renacimiento, Barroco... en fin, de todos los movimientos artísticos. 
A partir de 1987 las imágenes a las que se recurre, y nos referimos en general en todo el mundo, dejan ya de ser de carácter religioso y recogen escenas infantiles u objetos variados asociados a estas fiestas, como pueden ser bolas de colores, muñecos de nieve, zambombas, abetos, etc. 
En la actualidad, son unos cien países los que emiten anualmente los sellos de Navidad.
Muchos entendidos, consideran que el primer sello postal que hizo referencia a la Navidad se emitió en Canadá a finales del siglo XIX. No es que hubiera ninguna imagen de la festividad, pero sí que aparecía escrito XMAS 1898. Costaba 2 centavos.
También se reconoce como un pionero del sello de Navidad, el que se emitió en Dinamarca durante las fiestas navideñas, con el fin de recaudar fondos para los niños tuberculosos. Se trataba de un sello adicional, es decir, no válido para el franqueo.
En Rumanía se emitió uno en 1905, en el que aparecía un ángel anunciando el Nacimiento. Y fue Cuba el primer país latinoamericano en el que apareció en 1952 un sello con tema navideño, que era una flor de Pascua.   
Por supuesto la imagen más repetida en este tipo de sellos es la del Portal de Belén con el niño recién nacido, José y María, o simplemente la de la Virgen y el Niño, pero hay países en que es muy difícil o casi imposibles encontrar algo así, como ocurre en los de religión musulmana. 
Nos cuenta Andrés, que en algunos de éstos países han sacado piezas con la Crucifixión o la Resurrección de Cristo y, desde luego, él las ha adquirido, a pesar de que le costaron bastantes caras y navideñas navideñas no es que sean, pero vale la pena tenerlas por su rareza y el lugar de procedencia, ya que son del Sultanato de Omán.

Entre sus piezas favoritas figura un sello en un formato bien grande de 12 centímetros, que data del año 1979 y que es nada menos que de Yemen. Es toda una joya. En nuestros días en ése país sería imposible por su extremismo religioso anticristiano, que se imprimiese nada semejante. Contiene dos escenas, la de La Anunciación a María y la del Nacimiento de Jesús. Es una maravilla.
Nosotros agradecemos a Fulgencio toda la información que nos ha facilitado y le deseamos tanto a él, como a todos nuestros seguidores, un bueníiiiiiisimo año 2014. 





miércoles, 18 de diciembre de 2013

Una colección de tarjetas de Navidad de aguinaldos




¡Felices fiestas tengan Vdes.!







"En la puerta de mi casa
voy a poner un petardo
para reírme del que viene
a pedir el aguinaldo
Pues si voy a dar a todo
el que pide en Noche Buena
Yo sí que voy a tener
que pedir de puerta en puerta.
Arre borriquito, arre burro arre,
arre borriquito,
que llegamos tarde".


Un villancico tan aparentemente inocente como este (lo del petardo no deja de ser una crueldad, impropia de estas fechas), refleja muy claramente un malestar social: el de las familias que se veían acosadas por huestes de gente que llamaban al timbre de sus casas pidiendo aguinaldo (por no hablar de los que tenían que ir a pedir...). Había ocasiones, en las que el jefe de familia daba la orden de que estuviera toda la casa con la luz apagada y que nadie hiciera ruido, para no tener que abrir la puerta y verse obligados a darle algo al que llamaba, detalle que, desde luego, no pasaba desapercibido por el que esperaba en la calle.
Tal fue el abuso y proliferación de las personas de todos los oficios, que se lanzaban a felicitar las Pascuas de puerta en puerta con una tarjeta en la mano, que acabó siendo una iniciativa muy criticada y se tomaron medidas para evitarla. Finalmente esta costumbre desapareció,  ya en la década de los 60, del siglo XX.
El origen de estas tarjetas,
parece ser que se remonta a principios de ese siglo, así es que no tuvieron una existencia muy larga.
Y, estamos hablado de tarjetas de felicitación para pedir el aguinaldo, pero ¿cómo eran estas tarjetas? Pues todas muy similares. En el anverso se mostraba al funcionario público o al profesional privado, con su traje de trabajo. Por si acaso costaba identificarlo, venía un rótulo bien grande con el nombre del oficio de la persona: el barrendero, el basurero, el carretero, el ebanista, el botones, el electrecista, el aprendiz, la aprendiza, la portera, el panadero, el herrero... Se les solía representar llevando a cabo su trabajo, en alguna escena habitual. 
El personaje en cuestión, venía enmarcado con motivos ornamentales navideños, que en aquél entonces no consistían en ningún Papá Noel, ni árbol de Navidad, ni renos bailando, etc. sino que eran fundamentalmente el portal de Belén con la Virgen María, San José y el Niño;  alguna ramita de acebo o cintas de colores y, lo más deseable, lo que de verdad interesaba en aquellos tiempos de dificultades: unas botellas de bebidas alcohólicas, barquillos, turrón, manzanas, plátanos, alguna nuez, puros, un pavo... También llevaba escrita cada tarjeta la frase "Les desea felices Navidades" o algo similar.
En el reverso, con el título de FELICITACIÓN  venía un poema, que podía ser el mismo para casi todos los oficios, cambiando solo una palabra. Donde decía: "Oiga a su buen corazón,/ Aumente usted la alegría,/ De la aprendizas en este día/ Dios le de su bendición", pues se sustituía aprendiza por obrero, espitero del gas, etc.
Muy significativo es el que empieza así: "Aquí viene un servidor/ Para no perder la costumbre./ No lo tome a pesadumbre/ Recíbame por favor", en el que parece evidente que el que va a pedir ya se teme el recibimiento que puede encontrar.
También encontramos otros, claramente propagandísticos y de autobombo, como este del herrero: "Un año justo ha pasado/ Y con dicha sin igual/ Muy contento y muy jovial/ Mis servicios te he prestado/ Siempre atento y diligente/ A donde quisiste fui/ Siempre leal y sonriente/ Y pues llega hoy el día/ de las Santas Navidades/ Dios te de felicidades/ Con dichas mi y alegrías/ Que estas fiestas del turrón/ Del pavo y de los barquillos/ Con tu gente y tus chiquillos/lo pases con ilusión".
Y el aprendiz, por ejemplo, tampoco se quedaba atrás:
"Soy, señores, el aprendiz,/ alegre y trabajador,/ haga frío o calor,/ soy un muchacho feliz./ Ayudo en los trabajos/ que efectúa el oficial;/ soy un chico muy formal/ y le cumplo sus encargos./ Dinámico, alegre y optimista/ sirviendo a todos por igual...".
Tampoco faltaban los versos en los que se pedía abiertamente una gratificación:
"¡Ya se acercan, ya se acercan/ las Pascuas de Navidad/ Los pavos sus rojas crestas lucen hoy por la ciudad/. Las tiendas son como estuches/ repletos de cosas bellas/ cestas de oro, como estrellas/ contienen ricos turrones/ hay barquillos a montones/ frutas de color de fuego/ licores que un buen lego/ fabricó con arte mago.../ ¡Toda la tierra es un lago/ donde se refleja el cielo/ Por esto con santo anhelo/ las fiestas yo os felicito/ y si me dais un poquito/ de vuestra dicha y ventura/ una alegría muy pura/ llenará mi alma de amor/ y agradecido y contento/ queda vuestro servidor".
Estas tarjetas, además del encanto que  siempre tienen las ilustraciones antiguas, son interesantes para poder ver la cantidad de oficios que existían antes y que ahora han desaparecido. También son curiosos y descriptivos los textos de los poemas que van en el reverso. Aunque suelen repetirse mucho, siempre son una ventana abierta a otra época, a otra sociedad.
La que suscribe, descubrió estas bonitas ilustraciones en casa de su suegra, que vivía en Barcelona y tenía la buena costumbre de guardar casi todo lo que entraba en su casa.  A partir de entonces siempre me ha llamado la atención este tema y he procurado ir aprovisionando la colección. 
Y como hemos empezado con villancico, vamos a terminar igual, con una canción, pero distinta:
"Ya viene la vieja/ con el aguinaldo/ le parece mucho/ le viene quitando/ le parece mucho/ le viene quitando/
Pampanitos verdes/ hojas de limón/ la Virgen María/
Madre del Señor".



para todos: