La solución rápida
La regla de cálculo es un instrumento analógico, es decir, mecánico, sin nada de electricidad ni electrónica. Se usó durante muchos años hasta que apareció la calculadora y, a partir de ese momento, dejó de ser una herramienta imprescindible para estudiantes, matemáticos, ingenieros y científicos.

Respecto al tamaño, pueden ser desde apenas unos pocos centímetros hasta modelos enormes, como los que podemos encontrar en las escuelas para aprender a utilizarlas.
Hay reglas dedicadas a sectores específicos, como son el militar, electrónico, científico, etc. y para cualquier tipo de cálculo, sea de estructuras, de resistencias, de calefacción. Pueden ser de gran ayuda en cualquier tipo de operación matemática que se nos ocurra. Las más curiosas, según cuenta Joan, son las empleadas en el ejército, ya sea para comprobar la radiación de una zona atacada con armas radiactivas, la inclinación de un disparo, o todo tipo de problemas derivados de la aviación. Hoy en día algunas de ellas todavía se utilizan, pues nunca se sabe cuándo fallará el suministro eléctrico, por lo que en un momento crucial la simple mecánica manual puede resolver una situación de emergencia.

Pasados casi 40 años, llegó el momento de poder adquirir alguna, por lo que hace un par de años a lo sumo empezó a recordar ese deseo escondido y latente por poseer una de estas ingeniosas máquinas de cálculo, y se puso a ello. Gracias a la red, las subastas online, los foros de aficionados y otras fuentes, encontró muchísimos ejemplares. No sabía cuál era mejor o peor, cuál era aconsejable para empezar a utilizarlas, ni nada sobre ellas. ¡Sólo sabía que quería una y que la quería ya!


Joan conoció un par de lugares interesantes para ampliar horizontes y conectar con gente aficionada. En ARC, Amigos de las Reglas de Cálculo, un foro español, encontró gente maravillosa y muy dispuesta a ayudar y aconsejar. Ellos son expertos en muchas disciplinas que requieren matemáticas de alto nivel. Tanto es así, que incluso se construyen sus propias reglas. Increíble.
Profundizando en el tema, nuestro coleccionista comprendió que el objetivo de esta colección es inabarcable. Es decir, se trata de lo que se denomina una colección infinita. A pesar de estar en desuso existen tantas marcas, modelos y variantes que es imposible conseguirlos todas. Muchos coleccionistas enfocan su interés hacia un fabricante, como Faber-Castell, o hacia un tipo, como las de tipo circular, militar, etc.


Por lo que concierne a la bibliografía, existen manuales y libros muy interesantes. Con suerte se consiguen ejemplares centenarios o estudios tan curiosos como el que escribió el mismo Asimov, o aquel que habla de la utilización de la regla de cálculo en los submarinos. Lo que para Joan era un objeto divertido y genial, que le parecía curioso porque podía calcular operaciones matemáticas simplemente desplazando una reglilla dentro de otra, resulta que le ha hecho comprender que es algo más: un universo completo.
Ha decidido retomar el tema en cuanto pueda dedicar tiempo a la clasificación de todos los ejemplares acumulados. La información de cada pieza es amplia y es importante registrar todos los detalles. Una sola característica puede marcar la diferencia entre dos modelos. Hecho esto, ¡la tarea pendiente final es aprender a usarlas! Aunque parezca que esto es empezar la casa por el tejado, lo que importa es la voluntad y el deseo de querer construir la casa ¡ánimo, Joan!
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