
e Zaragoza. Ahora, os queremos presentar las fotos de los relojes de uso público que se encuentran tanto en el interior de algunos edificios, como en la vía pública.
ción de todos los relojes de los que ellos son responsables del mantenimiento (unos 200), y le dieron información sobre dónde podía encontrarlos, lo que le resultó de gran ayuda, ya que le permitió localizarlos.
e San Fernando nº 5) situada dentro de un cuartel del Centro Regional de Mando y que presenta la particularidad de que luce un reloj tradicional en una de sus torres (con esfera y saetas) y un reloj de sol en la torre del lado. También os mostramos, entre otros, el de la sacristía de la Virgen del Pilar nº 4), en el interior de la basílica del Pilar, que avisa a los fieles de todas las horas y cuartos, rompiendo el silencio de las naves; el de la antigua relojería Aladrén (nº 7) en la calle Alfonso I, reconvertida en la actualidad en el Gran Café; el del edificio neomudéjar de Correos de la calle Independencia (nº 3) y el de la entrada principal del Mercado Central (nº 10).
y ¿desde cuándo se instalaron?
gulaban la vida social de la comunidad laica que tenían en torno suyo. No es de extrañar que los primeros relojes se colocaran en iglesias, monasterios y catedrales, pues era allí donde la medida del tiempo era más imperiosa, ya que todas las actividades se desarrollaban a horas precisas. Se considera que el primer reloj mecánico que se instaló en el exterior, y que estaba dotado de sonido metálico imitando el toque de campanas, fue el que se colocó a finales del siglo XIII en Westminster Hall, en Londres. Durante todo el siglo XIV se popularizó la instalación de e
stos relojes en Francia, Alemania, Italia... De 1.328 data el reloj de pesas de la iglesia de San Gotardo en Milán y de 1.344 el que se instaló en Pádova, aunque quizás uno de los que causó más asombro fue el que se hizo para la catedral de Estrasburgo en 1352, un reloj con carrillón que tenía unas figuras alegóricas. En el año 1353 se inauguró el de Aviñón.
el primer reloj público en París, en la torre del Palacio de la Cité, obra de Henri de Vic. En Nimes, en 1410, se hizo construir expresamente una torre para el reloj. Y la aparición de grandes edificios de arquitectura civil, destinados a regir la vida de la ciudad, incorporó el reloj como un elemento ornamental más. En Zaragoza, el Concejo de la ciudad mandó construir entre 1504 y 1512 una torre para albergar el reloj público. El resultado fue una preciosa torre mudéjar de 80 metros de altura, llamada la Torre Nueva, que se derribó el año 1892, quizás, entre otras razones, por el hecho de que su estructura presentaba una inclinación desde que se erigió, y no pudo Nos cuenta Jesús que al principio eran los herreros los encargados de construir los relojes, claro está, aquellos que tenían ciertos conocimientos. También eran los responsables del mantenimiento de los mecanismos. Algunos de los nombres que nuestro coleccionista ha encontrado entre las piezas examinadas son: Pablo Pitschel, de Zaragoza, como Relojes Paláso, los de F. Ferré y Manufacturas Blasco de Roquetas, industriales ya desaparecidos desde hace tiempo.

























