miércoles, 5 de agosto de 2015

Una colección de entradas de fútbol del F.C. Metz





Papeles
que no se lleva
el viento



Metz es una bonita ciudad francesa, capital de la región de Lorena y del departamento de Mosela, en el noreste del país. Cuenta con una población de unos 125.000 habitantes. Conserva importantes testimonios de arquitectura medieval y muchos vestigios del importante papel que desempeñó en otras épocas históricas. Actualmente puede decirse de ella que es una ciudad dinámica y con mucho encanto.
El coleccionista que os presentamos ahora, Julien, centra su interés en una institución local, de creación relativamente moderna, el FC Metz. Seguidor "desde siempre" de dicho club, ha tenido la buena idea de reunir todas las entradas al estadio del Metz que le ha sido posible, para poder repasar y recordar más fácilmente las competiciones  en las que ha tomado parte su equipo. También colecciona las entradas de los diferentes campos que visita su club, ya sea en partidos amistosos, desplazamientos de liga u otras competiciones.
Según nos cuenta Julien, el F.C. Metz debutó oficialmente en un partido contra el Rennes, el 11 de septiembre de 1938, así es que ha cumplido ya sus 75 años de existencia.
Alguien se preguntará qué puede aportar un pedazo de papel, pensado y hecho para tener una vida muy corta, un "lo uso y o tiro". Porque, ¿cuál es el dato más interesante que ofrece una entrada?
Como hemos comentado anteriormente, lo más importante para Julien es que sirven de recordatorio de la historia del club.  Cada entrada le trae a la memoria los momentos de alegría o tristeza que vivió en aquel partido, porque él se acuerda de todos los partidos de cada temporada, tanto de los que vio como de los que no vio.
Pero es importante también recordar los nombres de los rivales de cada competición, ver su evolución, los símbolos que les representan. Sin olvidar que las entradas, en si mismas, aportan mucha información sobre varios aspectos de la sociedad. Su forma, logotipo, color, ayudan a clarificar muchos aspectos sociológicos, de economía, etc. Pongamos, por ejemplo, el dato del importe de cada entrada, que es un buen indicador del aumento del coste de la vida.
A Julien, que le gusta coleccionar cosas, le parece lo más natural haber unido esa afición, con la de las entradas de fútbol del equipo de sus amores. Empezó con ello hace veinticinco años y continúa todavía y, aunque ahora ya no vive en su ciudad natal, Metz, sino en Lyon, continúa fiel a su equipo.
Para adquirir nuevos ejemplares cuenta con una red de simpatizantes que colaboran con él, además de estar en contacto con otros coleccionistas y también con algunos vendedores. Sin olvidar, la ayuda que recibe de muchos clubs que participan en el campeonato francés, que le dan algunas entradas después de aquellos partidos a los que no puede asistir.
Guarda todos las entradas, unas 800, en un archivador, donde están ordenadas  desde los años 1930 al 2010. Le falta clasificar los últimos cinco años, que de momento permanecen metidas en sobres, a la espera. Ahora, para poner orden en su colección y facilitar los contactos con otros coleccionistas, Julien ha creado una web y también está en facebook . En este sitio, va a abrir una sección dedicada a objetos y artículos diversos relacionados con el Club.
Julien se considera un buen seguidor del FC Metz, de los fieles de verdad. No puede asistir a todos los partidos porque no siempre es posible desplazarse, pero no se pierde la información de ninguno. Después de cada uno de ellos, le gusta charlar y cambiar impresiones sobre cómo está jugando el equipo, cómo están los jugadores, repasar la historia del club, etc.
La verdad es que esto de ser fan de un club trae algunas alegrías, pero también bastantes disgustos. Este año, por ejemplo, el Metz ha bajado de primera división a segunda, algo muy triste si pensamos que lo que le gustaría a Julien, es que su equipo jugara con los más grandes, particularmente en Copa de Europa, para poder obtener entradas diferentes, con los nombres de los grandes clubs. Bueno, no hay que desanimarse, porque se han hecho muchos cambios en el equipo y seguro que la próxima temporada sube otra vez a Primera. Eso es lo que deseamos, por Metz y por Julien.
Por cierto, no queremos olvidarnos de una petición que nos ha encargado que transmitamos a todos nuestros amigos coleccionistas. Julien está buscando desesperadamente una entrada del partido  FC Barcelona - FC Metz, jugado el 3 de octubre de 1984 en Copa de Europa. ¿No tendrías alguno de vosotros una? o ¿sabéis de alguien que la pueda tener? GRACIAS por vuestra ayuda.
Y, última cosa, a los del FC Metz se les llaman Grenats (granates) por el color de su vestimenta oficial, blanca y granate. El escudo que les representa lleva, bajo el nombre del club, la imagen del dragón Graoully y la Cruz de Lorena y, el estadio donde juegan es el Saint-Symphorien. C'est tout!      

  

lunes, 13 de julio de 2015

Sombreros


Chapeau!



La expresión chapeau! utilizada para demostrar admiración (un "me quito el sombrero ante esto"), nos parece la más adecuada para nuestra coleccionista de hoy, aunque no uno, sino varios CHAPEAUX son los que nos sacamos ante su colección.
Lourdes Pérez es un alma sensible que se deja cautivar por las cosas bonitas, y no se contenta solo con admirarlas, sino que quiere conocer el por qué, el cuándo o el de que están hechas todas esas prendas y objetos que le gustan. Es coleccionista de indumentaria femenina  pero en esta ocasión vamos a comentar su colección de sombreros.
A Lourdes le interesan los sombreros de mujer y centra su colección primordialmente en ejemplares de finales del siglo XIX y XX, entre otras cosas porque son más asequibles, aunque también tiene algunos antiguos. Y no solo son objeto de su interés los sombreros en sí mismo, sino también todo lo relacionado con ellos, como pueden ser los alfileres utilizados para sujetarlos, los soportes que se utilizan para confeccionarlos o exhibirlos, las sombrereras para guardarlos, fotografías de personas famosas utilizándolos, documentación de lo expuesto en museos, etc.
No hace falta explicar qué es un sombrero, pero sí que puede ser conveniente resaltar su aspecto utilitario, ya que su función principal es proteger las cabezas del frío, la lluvia o el calor. Cierto es que también han desempañado otras funciones, como puede ser la de marcar la identidad y el estatus social de una persona (no todo el mundo podía llevar sombrero, ni según que sombrero; era y es de uso obligatorio para respetar reglas de protocolo; se utilizan a veces como complemento de algunos uniformes y para hacer visible el rango del portador dentro de una institución, forman parte de los trajes tradicionales de muchos pueblos, etc.).
Por poner un poco de orden en el tema, que puede parecer frívolo pero no lo es, vamos a seguir cierto orden cronológico, aunque sea solo un breve apunte de cada periodo, aprovechando toda la información que facilita en su web.
Cuenta Lourdes que, de 1795 a 1829, durante los años de la Regencia, las mujeres llevaban unas capotas que adornaban con cintas, encajes, flores, plumas, incluso joyas, y que ponían en evidencia la clase social o el estado de la portadora, si era soltera, casada o viuda. En aquél tiempo, recordemos, que todas las mujeres llevaban el pelo cubierto.
Durante la época denominada Imperio, a partir de 1800, se utilizaron tanto sombreros de copa pequeña como de copa alta, turbantes y gorros y gorras. 
Según explica Lourdes, de 1879 a 1920 fue la gran moda de los sombreros con plumas, pero el comercio que se originó en torno a ellas, propició que se ejerciera una gran crueldad hacia muchas aves, incluso el exterminio de algunas especies.
Las plumas se habían usado desde siempre, tanto para la decoración de sombreros como en los adornos de vestidos y otros complementos. Se conocían las plumas de avestruz, garzas, pinzones, faisanes, águilas reales, pavos reales, etc. y más tarde se introdujeron las de animales exóticos, como el colibrí, ave del paraíso, quetzal, etc. pero el valor que alcanzó esta mercancía dio origen, como hemos dicho, a un comercio abusivo que, finalmente, acabó hiriendo la sensibilidad de una parte de la sociedad, y se reclamaron medidas para proteger a las aves.
Aunque en la primera década del siglo XX, se llevaron todavía plumas sobre los grandes sombreros que, a modo de platos, coronaban voluminosos peinados, finalmente, en varios países se legisló limitando su uso, aunque lo que fue definitivo para acabar con ellas, fue el hecho de que cambiara la moda
Efectivamente, después de la Primera Guerra Mundial y hasta la Gran Depresión, las mujeres operaron un gran cambio en su modo de vida. Empujadas por las circunstancias, empezaron a trabajar fuera de casa, sintiéndose más libres y más dueñas de sí mismas, y esa nueva mentalidad necesitaba expresarse en su estética. Se cortaron el cabello muy corto, se subieron las faldas y los sombreros pasaron a ser muy pequeños y fáciles de llevar. El modelo que se impuso fue el cloché, con forma de campana, que se hacía tanto con ala como sin ella. De todos modos, también convivieron con ese modelo otros de alas anchas, como las pamelas, incluso los adornos de plumas, aunque más discretos que anteriormente. 
Lourdes cuenta en su colección una mayor representación de modelos de los años 40 y 50. Y es que le encantan las capotas, que volvieron a llevarse acabada la Segunda Guerra Mundial. También se pusieron de moda tocados con rejillas y, aunque las plumas seguían teniendo sus partidarias, se controlaba la protección a las especies protegidas. 
A partir de los años 60 este complemento vestimentario cayó en desuso, salvo en verano o invierno, que continúa siendo de utilidad. No obstante, algunas mujeres famosas han conseguido a lo largo de los años poner de moda algún tipo de sombrero con el que resaltaban su personalidad. Este es el caso de Jackie Kennedy, que adoptó un tipo de sombrero pequeño y redondo que le daba un aire coqueto y moderno. Era el famoso pill box.  A la que fue reina de Bélgica, Fabiola, se la veía frecuentemente con turbantes y pamelas. La anterior reina de Holanda, Beatriz, era famosa por sus llamativos modelos y su nuera, la actual reina Máxima también. La reina Isabel de Inglaterra, no prescinde de este complemento nunca, habiendo creado su propio estilo.
Mucha información nos queda en el tintero, pero para saber más podéis visitar el blog de Lourdes "La sombrerera de Lady Marlo". Allí también ofrece datos de sombreros de caballero, aunque no los colecciona.
Nuestra coleccionista tiene unas 600 piezas en su colección, ha hecho varias exposiciones y es una verdadera entendida del tema. En otra ocasión, vamos a pedirle que nos hable de los alfileres de sombrero y otros accesorios, que bien merecen un comentario aparte sólo para ellos. Ahora solo nos resta decirle GRACIAS por haber querido colaborar.   



miércoles, 1 de julio de 2015

Una colección de gallos


Los gallos cantan al día…        


Gilberto Gallo es un coleccionista colombiano que hace varias colecciones, pero ahora nos ocuparemos de una muy especial, la de gallos precisamente. Y, aunque el tema elegido es el de los gallos, también se interesa, claro está, por todo lo relativo a las gallinas y los pollos.
El motivo por el qué se ha interesado en este tema parece evidente, ya que hace referencia a su primer apellido: Gallo. Y el sujeto de su colección es prácticamente todo aquello donde aparece una imagen del vivaracho animal, o de sus parientes (gallinas y pollitos). Ha conseguido reunir fotos, posavasos, cajas de fósforos, monedas, entradas de espectáculos, artículos de artesanía y muchas otras cosas, sobre todo sellos, donde frecuentemente aparecen representados. Ahora me quedo con la duda de si tiene que haber imagen para que el objeto sea coleccionable o no hace falta que la haya, con lo que podría estar interesado también en poemas, canciones...
Bueno, empecemos por lo elemental, que es definir qué es un gallo. Dice el diccionario que es un ave doméstica (Gallus gallus domesticus), onmívora e insectívora. Existe mucha diferenciación entre el aspecto del gallo y de la gallina. El macho es de pico corto y arqueado, plumaje lustroso y abundante, con una cresta roja en lo alto de la cabeza, una carnosidad colgante a cada lado de la cara y patas escamosas con espolones largos y agudos. La hembra es de tamaño menor, cresta más corta y no tiene espolones. Su plumaje tampoco es tan vistoso.
El gallo ofrece un aspecto majestuoso e imponente y los brillantes colores de sus plumas, junto a la manera de moverse (siempre con la cabeza alta) cumplen la función principal: poder pavonearse ante las gallinas.  
Desde muy antiguo fue domesticado por el hombre, que ha apreciado siempre su carne y los huevos que le proporcionaba la gallina, habiendo constituido estos alimentos una gran ayuda para la subsistencia de muchos pueblos. Actualmente se estima que es el ave más numerosa del planeta, con una cantidad que supera los 13.000 millones. Se le atribuyen al gallo muchas cualidades, como su actitud de estar siempre alerta, vigilante, activo, valiente, aunque también se le suele achacar el ser vanidoso, pendenciero y arrogante. Decir de alguien que es un "gallito" o que se cree "el gallo del corral", no es alabarlo precisamente por su modestia. Por contraposición, calificar de "gallina" a una persona es acusarla de blanda y de no saber defenderse.
La figura del gallo ha inspirado a muchos artistas tanto en pintura como escultura, literatura, etc. Algunos países hasta lo adoptaron como emblema, como en el caso de Fancia, Portugal o los walones belgas, y ha lucido, altivo y desafiante tanto en escudos de armas como  sobre miles de tejados (no en vano es la veleta más popular) o decorando multitud de artículos domésticos. No es de extrañar que Gilberto haya sucumbido a sus encantos.
Nos ha contado Gilberto que empezó su colección hace diez años, por lo que imaginamos que debe llevar un ritmo bastante vertiginoso de adquisición de nuevas piezas, ya que tiene muchas. De todos los artículos que ha conseguido, sus piezas favoritas son unas monedas de plata originarias de Perú. Hemos elegido como título de este comentario la estrofa de la canción "Los gallos cantan al día" que dice así: "Los gallos cantan al día que dirá usté eeee. Los gallos cantan al día, que dirá usté, eeee. Anuncian un nuevo día, así ha de ser eeee. Anuncian un nuevo día, así ha de ser, eeee". Pero nos parecería inexcusable no recordar aquí la super didáctica canción que dice: "Canta el gallo, canto el gallo con el kirikiri con el kirikiri, la gallina, la gallina con el karaka con el karakara. Los polluelos, los polluelos con el pío pío con el pío pá, se arma un lío con el kirikiri, con el karakara, con el pío pá, se arma un lío con el kirikiri, con el karakara, con el pío pá". 
Por cierto, que es muy curioso conocer la onomatopeya del canto del gallo en algunos países. Si para nosotros el animalito ha dicho kirikiki toda la vida, los franceses le oyen decir cocorico, los ingleses cook-a doodle-doo, los italianos ciccchirichi, etc.  
No mencionaremos en esta ocasión los refranes y frases hechas, porque hay demasiadas, si tuviéramos más tiempo, "otro gallo cantaría", pero como ahora tenemos que terminar este comentario "en menos de lo que canta un gallo" (o sea, a toda velocidad), pues le queremos dar las gracias a Gilberto Gallo y despedirnos de él hasta que presentemos otra de sus colecciones. ¡Gracias!



jueves, 18 de junio de 2015

Lote nº 126 de imágenes de casas construidas sobre la vía pública o pasajes






Fotografías de Sicilia, nº: 756, 757, 758, 759, 760 y 761, gentileza de Bruce Taylor
Si a alguno de vosotros os apetece enviarnos fotos, podéis hacerlo a mjfuster20@yahoo.es

¡Gracias! 

miércoles, 10 de junio de 2015

Una colección de ciudades



URBES   del   ORBE


Sofia (Bulgaría)
Mostar (Bosnia Herzegovina)

¿Qué es una ciudad? pues aunque la respuesta parezca fácil no lo es, ya que los estudiosos del tema toman en consideración diferentes factores, ya sea históricos, sociales, económicos, urbanísticos, demográficos, etc. a la hora de definirla. Si en algo se ponen de acuerdo es en precisar que se trata de una aglomeración de gente, cuyos habitantes, mayoritariamente, no se dedican a las actividades agrícolas, sino a la industria y al sector servicios. Y lo que colecciona nuestro invitado Alvaro Martín Azuaga  es precisamente eso, ciudades. En fotografía, claro.
Düsseldorf (Alemania)
Viena (Austria)
Y es que a Alvaro le encanta viajar y conocer lugares diferentes, aunque lo suyo no es visitar un sitio por el placer de contabilizar "un país más" o "una ciudad más" para la colección, sino que le gusta llegar, estar y conocer. Lo de coleccionar ciudades vino un poco por casualidad, se le ocurrió mientras andaba buscando un título para el blog que quería hacer, con el fin de plasmar sus experiencias de viajes. En aquél tiempo coleccionaba imanes de los lugares que iba visitando, así es que pensó llamar al blog "el coleccionista de imanes", pero después de reflexionar comprendió que lo que de verdad le atraía de esos pequeños objetos era precisamente que le recordaban sus viajes, con los paisajes naturales y urbanos que había conocido, así es que prescindió de los imanes y pasó a poner como título, directamente, "El coleccionista de ciudades". Un blog que os recomendamos.
Wellington (Nueva Zelanda)
El hecho de que se haya decantado por el tema urbano, no quiere decir que no sea un amante de la naturaleza, ya que disfruta tanto de la playa como de la montaña, pero hay que reconocer que la ciudad ofrece algunos aspectos que no se encuentran en otra parte, al menos no en la misma proporción, como puede ser el choque de culturas, que a veces se aprecia en barrios contiguos; la diversidad de gente, su aspecto físico, su manera de vestir, de relacionarse; las costumbres, la arquitectura, el tráfico urbano, etc. 
A Alvaro, antes de visitar un nuevo lugar,  y también mientras está allí, le gusta leer cuál es su historia, algo fundamental para saber qué se está viendo. Y también piensa que es importante conocer las creencias de religiosas de la población. A él, aunque no es creyente, la religión es un tema que le fascina, pues influye en gran manera en el comportamiento del ser humano, en sus costumbres y en todas las manifestaciones de una sociedad, por eso nunca deja de visitar iglesias, mezquitas, templos, sinagogas o lo que sea de cualquier sitio en el que se encuentra. La política ya no le interesa tanto, aunque intenta informarse de la situación del país para entender mejor el por qué de las cosas.  
Varanasi (India)
Tokio (Japón)

Düsseldorf (Alemania)
Para conocer mejor los gustos de Alvaro, le hemos preguntado cual es la ciudad que le ha deslumbrado o impactado más, y parece que tiene las ideas muy claras, porque nos dice que "impactar" lo que se dice impactar, hasta la fecha actual la que más le ha impactado ha sido Nueva Delhi, sobre todo porque fue la primera ciudad que visitó en su primer viaje fuera de Europa. Meterse de lleno en un país como la India fue verdaderamente una experiencia brutal. Los tres meses que pasó en ese país puede decirse que le cambiaron la vida y le hicieron madurar como persona.
Deslumbrado se sintió ante Tokio, que le encantó. Dice que no tiene palabras para describir esa ciudad, hay que estar allí para sentir lo que se siente contemplándola. Además de la capital de Japón, también le gustó mucho Kioto.
Bratislava (Eslovaquia)
A un experto en viajes como Alvaro, le hemos preguntado si para conocer mejor nuevos ambientes, países y ciudades es mejor ir solo o bien acompañado y nos dice que, a su entender, no hay duda de que siempre se relaciona uno más con los nativos y con otros viajeros yendo solo, sin compañero o compañera. Sin embargo, también es cierto que es una pena no tener al lado a alguien con quien poder ir comentando lo que vives y disfrutando de lo que se descubre. El suele viajar con su pareja, y ahora ya están preparando el próximo viaje para febrero del 2016. Esa va a ser una larga aventura, pues se van para un año o dos al continente americano. Eso sí, un consejo nos da Alvaro, hay que llevarse muy bien con el compañero de ruta, porque es una convivencia de 24 horas al día y se presentan muchas situaciones que resolver y decisiones que tomar.
Colonia (Alemania)
Y, hablando de consejos, nuestro coleccionista no duda en invitar a todos nuestros seguidores, a armarse de valor y lanzarse a lo desconocido. Según su opinión, hay que salir de la zona de confort que nos hemos delimitado y buscar otros mundos. No se necesita mucho dinero para viajar, hay miles de formas de hacerlo, y no porque se gaste menos la experiencia va a ser peor.
Pues bien, a todos los que se han contagiado del entusiasmo de Alvaro y se ponen en ruta ya ¡buen viaje! y no olvidéis que anagrama de CIUDAD es CUIDAD... (la cartera, etc.).

Kosovo


lunes, 1 de junio de 2015

Una colección de palmatorias




SOPORTES
con personalidad  



¿Qué es una palmatoria? pues la respuesta que nos da Jose Martí, el coleccionista valenciano que os presentamos hoy, es la siguiente: palmatoria es una especie de candelero bajo, con mango y pie; éste, generalmente, tiene forma de platillo. Lleva un receptáculo para colocar la vela.
El ser humano, desde la noche de los tiempos, y nunca mejor dicho, sintió la necesidad no solo de usar el calor para cocer, fundir, calentar, etc. sino también para iluminar. Una vez que aprendió la técnica de hacer fuego, muchos de sus problemas se solucionaron, pues llevó luz al interior de las cuevas y se hicieron más seguras las noches, pudiendo alumbrar su camino.


Si al principio se recurría a las maderas resinosas y a las grasas de animales para obtener un foco luminoso, con los años el hombre se las ingenió para hacer ceras y utilizar el alcohol. Pero para eso se necesitaba un soporte, que como todas las cosas fue evolucionando. No era cuestión de poner velas y cirios colgando de los muros como si se tratara de antorchas, así es que se idearon los candiles y palmatorias para facilitar la movilidad y mejorar la seguridad en el manejo del fuego, y con el transcurso de algunos siglos más, se llegaron a fabricar suntuosos candelabros.
Jose nos cuenta que él colecciona todo tipo de palmatorias, desde las ibéricas hasta las famosas piezas de Tiffanys, y empezó con esta afición hace ya unos treinta años, cuando llegaron a su poder algunas palmatorias de la familia, y como le parecieron curiosas y bonitas, empezó a coleccionarlas. Y cuando decimos que las colecciona de todo tipo, es eso bien cierto, porque no se interesa sólo por una época o material, área geográfica, etc. sino que a él lo que más le gusta y le llama la atención es la variedad.
A medida que va consiguiendo más piezas, también se interesa por recopilar información sobre ellas, así que tanto datos históricos, como simples curiosidades, pasan a formar parte de su "archivo" particular.
Adquirir nuevas piezas no es difícil y las consigue tanto en tiendas como mercadillos o bien gracias a la generosidad de amigos y familiares, que le van haciendo regalos.
Las más comunes son las de metal y cerámica. Para él, sus preferidas son las de hierro forjado y aquellas que por algún factor determinado resultan especialmente curiosas. Le gusta tener representación de todos los países del mundo, aunque a veces no es fácil conseguir de todos los lugares. En Estados Unidos, por ejemplo, lo que se solía usar eran quinqués de petróleo en lugar de recurrir a las velas, así es que no se han fabricado.
En nuestro país, como ocurre en muchos otros europeos, la palmatoria es un objeto cotidiano. Actualmente no es que las utilicemos todos los días, pero es frecuente encontrarlas en algún lugar discreto de nuestra casa esperando ser útiles en cualquier ocasión: un corte de fluído eléctrico en el hogar, un apagón general en todo el barrio, etc. Evidentemente la palmatoria no da luz, pero permite que la vela cumpla su función con toda eficacia. Y, además de prestar un servicio, es un objeto muy decorativo.
La utilización del término palmatoria para designar al objeto que estamos tratando, es algo relativamente moderno, y una prueba de ello podría ser el hecho de que no aparece en ningún refrán. Así es que, como no podemos ofrecer ninguna de esas sentencias populares que tanto nos gusta mencionar, hemos recurrido a tres o cuatro anagramas, para concluir el tema. Estos serían: 
PALMATORIA.- Para ti malo. Para mi alto. Patria mola (mola, Patria). Ata al primo. Para al timo. A por ti, alma. Tiro al mapa. La tropa mía. Amo la tripa... Bueno, que he dicho tres o cuatro.
Volviendo a la estupenda colección de Jose, hay que decir que, según nos ha contado, tiene todas las piezas o la mayoría de ellas, guardadas en un almacén rehabilitado que tiene en la localidad valenciana de Venta del Moro, donde vemos que lucen como si se exhibieran en un verdadero museo. ¡Gracias Jose, por habérnoslas mostrado!