miércoles, 13 de febrero de 2013

Una colección de Playmobil

 
CLICK CLICK
 
Nuestro invitado de hoy es  Luis Fernández,  uno de los grandes coleccionistas de Playmobil en nuestro país. Aunque ha nacido en Castro, habita en Leioa (Vizcaya). Empezó con esta colección hace unos dieciocho años. Resulta que los Reyes Magos le trajeron a su hija (que no a él), el Circo Romani y con la excusa de que la niña era pequeña, pues entonces tenía dos o tres años,  él empezó a jugar con el regalo. La verdad es que enseguida le pareció un juguete de rol muy interesante con el que se podían crear mil y una situaciones diferentes. Otras de las ventajas que encontró en estos pequeños objetos fue su robustez, unida a su simplicidad, lo que hace de ellos unas piezas de una calidad impecable. Por otro lado, resultan muy útiles para desarrollar la imaginación y motricidad en los niños. Con todos estos factores a favor, la colección fue tomando forma poco a poco. Después del "circo" vinieron las series contemporaneas, con el tema de "obras", "médicos" y, cómo no, las series de animales: "zoo", "granja", "ponys"... Después ya llegaron los deportes, "buceo", "esquí", "vela",  "motos", y, claro está, no podían faltar los "policías" para ordenar todo aquél ir y venir de gente y vehículos, y tampoco faltaron los "bomberos", por si acaso había algún accidente. En esta enjambre de mundos y épocas, encontró su lugar en casa de  Luis  la serie del "fuerte del oeste", que alguien les regaló, y entonces tuvieron que venir "soldados" para protegerlo de los "indios", que, de momento no atacaban porque no estaban, pero podían llegar de un momento al otro, como así ocurrió.  Más tarde nuestro coleccionista sucumbió al encanto de los "castillos" y con el "barco pirata" hubo suerte, porque fue heredado de su cuñado.
Por cierto, éste fue un buen precedente, porque la verdad es que ha recibido muchas piezas de regalo. Primos, vecinos, amigos e incluso clientes,  le han dado piezas que ellos ya no utilizaban y estas donaciones, junto con lo que ha ido comprando, supera ya la cantidad de 12.000 unidades, aunque exacto exacto tampoco sabe  lo que tiene.
Estos seres diminutos y tiernos, siempre con la sonrisa en los labios, fueron creados en 1970 por Hans Beck para la firma alemana Geobra Brandstätter. En el Salón del Juguete de Nuremberg tuvo lugar su presentación oficial con la denominación actual, Playmobil. Desde entonces, el éxito ha sido ascendente. En el Estado español se fabricaron entre los años 1976 y 1983 bajo licencia de Famosa, con el nombre de Famobil, pero visto el éxito que tuvieron, la firma alemana recuperó el control y se volvieron a llamar Playmobil.  En 1911 se calculaba que la población mundial de los clicks superaba la cifra de dos millones y medio de unidades.
Las figuras están fabricadas en ABS, un plástico muy resistente. Miden 7.50 centímetros de estatura. Al principio se fabricaron sólo varones, pero a partir de 1976 hicieron su aparición las figuras femeninas. En 1981 llegaron los niños y niñas, con una altura inferior de 2 centímetros respecto a sus papás. Los bebés son 3.5 centímetros más bajitos que los adultos. Otro dato interesante es el que nos instruye sobre su movilidad. Los primeros personajes disponían de cuatro articulaciones, que les permitían girar la cabeza, mover los brazos por separado e inclinarse hacia adelante. A partir de 1982 se les dotó de movimiento en las manos, que desde entonces pueden girarse. Esto permite que puedan agarrar mejor los diferentes accesorios de los que disponen. Por cierto, que todos esos accesorios se adaptan perfectamente a sus manos ya que tienen la misma medida de 3,2 mm de espesor. Para terminar la información técnica, digamos que a partir de 1990 se empezó a comercializar una nueva gama de artículos destinados a los niños menores de 3 años, con la finalidad de que no resultaran peligrosos para los más pequeños, ni por las figuras en sí mismas (que son más redondeadas y sin tantos movimientos) ni por los accesorios, que son más grandes de tamaño, con lo que se pretende evitar que se los pongan en la boca y se los puedan tragar.
Luis, evidentemente, tiene personajes de Playmobil de todo tipo y condición, viejos, niños, jóvenes y de mediana edad, y también de todos los oficios y profesiones pasadas y futuras, y  los que no tiene, los crea él, con algún toque de pintura y accesorios bien puestos.  Y es que lo que le gusta mucho es preparar dioramas y escenas con algún tema determinado. Y, para eso, la excusa ideal es presentar alguna exposición, tarea en la que ya es un verdadero experto.
Cuando tiene que montar alguna, primero prepara el tema de la exposición con los responsables, o les presenta varios proyectos acordes al lugar o de una época determinada, para que den su parecer. Posteriormente, prepara unos bocetos de las escenas y busca el material necesario.  Aunque procura documentarse sobre el tema que va a exponer (ciñéndose todo lo posible a la historia, con escenarios, construcciones y personajes adecuados a esa época, incluso fauna y flora local, etc), no suele hacer ningún montaje previo, sino que todo lo desarrolla in-situ y se deja llevar por lo que le inspira el local y el entorno del lugar donde se representará. Así, ha llegado a montar las exposiciones en los Museos Marítimo y de las Reproducciones Artísticas de Bilbao. En el primero presentó "Los 100 barcos de Playmobil" y "Un mar de aventuras" y en el segundo "Berre-click artea" y "Troia". En el Museo Marítimo de Bilbao tiene también una exposición permanente que ayuda a la comprensión de diversas partes del museo. En el Rialia montó dos exposiciones y una en Torre Salazar de Portugalete y en el Centro Cultural de Santa-Clara. A esto hay que sumar varios escaparates en el Puente Colgante (Monumento Patrimonio de la Humanidad), Exposiciones en Centros Culturales, Diorama permanente en el Centro de Recuperación y Reciclaje de Traperos de Emaus Navarra, escaparetes en tiendas, etc. La última exposición fue estas navidades en el Palacio de Aiete de San Sebastián.
Nos cuenta Luis que, aunque hay muchos coleccionistas de Playmobil, a él le gusta ir un poco por libre y procura no mirar los montajes de los demás. Prefiere aplicar sus propias ideas y dar un sello personal a las exposiciones, por eso se inspira en sus propias vivencias, en películas que le han impactado, noticias de la vida real, obras de arte. Unos libros que le gustan mucho y en los que se ha inspirado repetidas veces so los de Richard Unglik.Y, volviendo a los coleccionistas, nos dice que sí que tiene buena amistad con una asociación catalana, Somosclicks.
Luis tiene un estupendo blog llamado "La Mar salada" en el que dedica un espacio a su colección de Playmobils. Por cierto, que lo perfeccionista que es Luis para todas sus cosas nos lo confirma el hecho de que el pasado año 2012 recibió el premio de la Federación Española de Vela, como mejor fotógrafo del año. Y, una recomendación, visitar su web, en la que da cuenta de todas las actividades en las que participa.