
La vie en rose
Una colección que empezó tan inocentemente hace ya unos 17 años, se ha convertido en una marea invadente que inunda su casa. Tiene unas 3.000 piezas de todo tipo, pues hay figuras, monedas, postales, sellos, marcapáginas, dedales, lápices, bolígrafos, encendedores, bolsos, pulseras, pendientes, relojes, calendarios, agendas, libretas, cojines, etc. etc.Dice que si tuviera que escoger alguna lo tendría muy difícil, pues les tiene cariño a todas, ya que muchas de ellas o son regalos de amigos y personas que la aprecian, o las ha comprado ella misma en viajes o en ocasiones especiales, por lo que forman parte de sus recuerdos.
También recibe muchas piezas para la colección gracias a otros coleccionistas que ha descubierto por internet. No nos tenemos que engañar, no es que haya muchos coleccionistas de cerditos, pero hasta ahora ya ha podido contactar con doce, con los que hay muy buena comunicación y hasta ha conocido personalmente a alguno de ellos. 
Si la colección empezó siendo un asunto de familia, todavía continúa siéndolo hoy día gracias a la complicidad y resignación de su marido. Y es que una pasión así tampoco es que se pueda ocultar. Por su casa se topa uno con ella por cualquier parte: en los pasillos, el salón, la cocina !hasta en el cuarto de baño !
Carmen no sólo nos muestra su estupenda colección sino que nos enseña algo muy positivo y es, nada más y nada menos, que aunque la realidad no se puede transformar sí que se puede ver de muchas maneras, y ella ha elegido contemplarla desde la perspectiva del humor y la ternura. Felicidades por tu colección Carmen.

















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