martes, 3 de febrero de 2009

Una colección de radio-transistores



Erase una vez...

un

transistor




Jaume Lorenzo Felip es un apasionado de los aparatos de radio. Cuenta que el flechazo le llegó siendo un crío, cuando escuchó por primera vez una radio tipo Galena: se quedó impactado de que funcionara sin estar conectada a ningún sitio.
A los 14 años él mismo construyó su primer aparato de ese tipo y, a partir de entonces, su interés por el tema le llevó a empezar a recoger todo el material que le era posible conseguir relacionado con las radios.
Pasado cierto tiempo, decidió que aquellos aparatos que había ido reuniendo bien podían ser el principio de una colección... De eso hace ya unos treinta años. Durante este tiempo, también, se hizo radioaficionado.

Hoy día, contemplando los aparatos de radio que ha reunido Jaume, se puede seguir paso a paso la historia de esta invención. Ya ha conseguido juntar 1.800 de ellos, que datan desde 1920 hasta 1990.

Los tiene de todas las marcas, de muchísimos países, de todos los materiales posibles, vamos, de todo tipo. Pero, aunque le gustan y le interesan los aparatos de radio de todas las clases, nuestro coleccionista tiene una debilidad por los llamados transistores "de bolsillo", de los que ahora mismo tiene una representación de más de 545 ejemplares. Está muy interesado por los de la marca OPTIMUS, fabricados en Girona (de donde también es él) y le llaman mucho la atención los radio-transistores "artesanales" construidos por aficionados, que en muchos casos son todo un alarde de inventiva. Entre las piezas de su colección tiene transistores a 2 bandas grandes (88 aparatos); 2 bandas medianas (55); 2 bandas pequeñas (122); transistores portátiles (154); de sobremesa (14), etc.

Hay que recordar que el transistor se inventó en 1947 y su finalidad era sustituir a las válvulas termoiónicas que se utilizaban en los aparatos de radio. Al principio los transistores no eran muy pequeños, pero poco a poco fueron reduciendo su tamaño y eso permitió fabricar unas radios ligeras que podían llevarse a todas partes. El inconveniente que presentaban estos nuevos modelos era que no tenían mucha potencia, por lo que no ofrecían muy buena calidad de sonido. Los fabricantes, conscientes de esta deficiencia, intentaron contrarrestarla con otros atractivos como, por ejemplo, cuidando mucho el diseño y apostando por las ventajas que ofrecía su manejabilidad. Los transistores de bolsillo fueron su gran propuesta.
Explica Jaume que, durante los primeros años de la historia de los radio-transistores, la mayoría de ellos eran de marcas norteamericanas, pues eran los Laboratorios Bell, donde se habían inventado, los que concedían las licencias de fabricación. También los producían los alemanes, franceses, rusos, canadientes y japoneses, pero en menor cantidad. Estos últimos producían, básicamente, para las marcas estadounidenses.
Además de los aparatos de radio, la colección de Jaume cuenta con una gran cantidad de libros, artículos de prensa, revistas especializadas, catálogos de más de 10.000 modelos de radios y abundante documentación relativa al mundo de la radio en soporte cd o dvd.

A Jaume, como buen coleccionista que es, le gusta hablar de su colección y mostrar sus tesoros. Lo hace a través de dos webs dedicadas a este tema, una a las radios en general y otra a los radio-transistores. En esta última, además de presentar las piezas de su colección ofrece algunas de las entrevistas que le han hecho en distintos medios de comunicación. También da cuenta de las piezas que tiene repetidas por si puede intercambiarlas con otros aficionados.
Ni que decir tiene que Jaume repara todo tipo de aparatos de radio, pues no tienen secretos para él. Sólo con verlos ya sabe todo de ellos, porque cada aparato le cuenta muchas cosas, aunque esté desconectado.
Jaume Lorenzo ha expuesto su colección en algunas ocasiones y le gustaría mucho poder hacerlo de forma permanente, en un museo dedicado a la radio. De momento, lo que hace a través de su web colecciónradios.com que hemos mencionado anteriormente, es invitar a todos los coleccionistas de radios a la formación y actualización de un museo virtual. La iniciativa ha tenido mucho éxito y ya hay más de 65 países representados en dicho museo. Todos los inscritos trabajan activamente en la recopilación de material gráfico y documental, para formar un catálogo lo más extenso y bien documentado posible. En julio de 2008 ya tenían 131.000 radios antiguas repertoriadas, así como 417.000 imágenes de esos aparatos.

¡Lo que no se le ocurra a un coleccionista!




domingo, 1 de febrero de 2009

Una colección de cromos





¡¡¡CROOOOOO



MOOOOOOOS!!!











¿Quién de nosotros no ha coleccionado cromos alguna vez en su vida? ¿Quién no se ha pasado tiempo y tiempo poniendo en orden los cromos que tenía para cambiar? ¿Quién no se ha sentado ante una mesa grande, en la casa de sus padres, y allí ha abierto un álbum y ha cogido sus cromos y el pegamento o la cola, y ha repasado atentamente las casillas en las que debía pegar las nuevas adquisiciones? Todos esos gestos familiares forman parte de lo que ha sido, para casi todos los coleccionistas, una de sus primeras colecciones.

Rafael Castillejo, al que ya hemos visitado en su "Desván" y nos ha permitido conocer su colección de "El Capitán Trueno", nos ofrece en esta ocasión una buena representación de álbumes de cromos de los años 50 y 60.

Los cromos se podían adquirir comprando chocolate, dulces, concentrados para sopa, gaseosas u otros variados artículos, casi siempre productos alimenticios. También había colecciones que se compraban directamente en los quioscos. Por pocos céntimos se adquiría un sobre en el que salían varios ejemplares y, el hecho de abrirlo, deparaba siempre unos minutos de máxima expectación, además de muchos cromos repetidos.

Precisamente, Rafael recuerda que en todas las series había siempre algunos cromos muy "difíciles" de conseguir. No se ha olvidado todavía que para una colección de "Chocolates Batanga", todos los niños estaban pendientes de que les saliera el mismo cromo, "la chumbera marroquí", que es el que les faltaba. Lo mismo ocurría con el cromo n° 111 de un álbum de "Chocolates Hueso", que se resistía a salir...

Las colecciones de cromos estaban dedicadas a temas muy variados. Había álbumes que recogían los éxitos cinematográficos de actualidad, por lo que igual se encontraba uno coleccionando Ben-Hur, Los Diez Mandamientos o la última película de Marisol. También se coleccionaban las famosas producciones de Walt Disney o los rostros de los artistas famosos de Hollywood. Entre los chicos tenían mucho éxito los cromos de fútbol y, cada temporada, coleccionaban los jugadores de todos los equipos que participaban en la Liga. Unas colecciones muy didácticas eran las dedicadas a Historia natural, Geografía, Arte o Historia.

La palabra "cromo" es una abreviación de cromolitografía, derivada de "krôma", cuyo significado es colorear, que constituyó un paso más en la técnica conocida como litografía. Se dió el nombre de cromos a las tarjetas publicitarias que se empezaron a poner de moda a partir de finales del siglo XIX, cuando poco a poco empezó la época de los grandes almacenes, el consumismo y la publicidad.

Se empezaron a distribuir estas cromolitografías para llamar la atención del cliente y estimular su fidelidad hacia un producto. Iban dirigidas fundamentalmente al público infantil, que recibía gratis ese regalo al comprar una marca determinada, con lo que veía recompensada su fidelidad a la misma. Como los motivos que se ofrecían en las cromolitografías iban variando, se empezaron a coleccionar las diferentes ilustraciones que componían cada serie.


Los cromos nos permiten descubrir cuáles eran los conocimientos que se quería transmitir a los niños de antaño, los valores que se les quería inculcar, las aficiones y los gustos, que tenían, sus personajes favoritos. A juzgar por los temas que se les proponían, vemos que igual se emocionaban con las aventuras de Rin-tin-tín, que con "Las Maravillas del Mundo" o con "Marcelino Pan y Vino".

Un problema que se presenta a los coleccionistas actuales de cromos antiguos es que muchos de ellos se han perdido, pues, o no se han guardado ya que se consideraban piezas sin valor, o no se conservan en buenas condiciones, ya que el papel con el que se hacían no era muy resistente.

Una colección de cromos nos trae a la memoria no solamente las escenas que evocan sus ilustraciones y el mensaje que sus textos nos transmiten, sino también aquél escenario en el que intentábamos completar esa colección. Coleccionar cromos era, y quizás es, un ejercicio de sociabilidad, porque lo bonito era encontrar a otros compañeros y ver cómo tenían ellos el álbum, qué es lo que les faltaba, intercambiar los repetidos. Para ello había unas negociaciones a respetar (cinco fáciles por un dificil, etc.) y una jerga que dominar: como decían mis hijos "tengui" o "no tengui", o como decía Rafael, "repe" no "repe"....






sábado, 24 de enero de 2009

Lote n° 28 de imágenes de casas construídas sobre la vía pública o pasajes

Foto n° 163: Sevilla. Manuel Angel Lara



Foto n° 164: Daroca (Zaragoza). Antonio Martinez



Foto n° 165: Ordino (Andorra). M. J. Fuster



Foto n° 166: Riga (Letonia). Fernando Fuster



Foto n° 167: Riga (Letonia). Fernando Fuster



Foto n° 168: Granada (barrio del Albaicín). Manuel Angel Lara




Si queréis enviarnos alguna foto podéis hacerlo a:




¡Gracias!




sábado, 17 de enero de 2009

Una colección de posavasos de cerveza





¡ Arriba


los


posavasos!






Nuestra coleccionista se llama Bettina Costa, es argentina y vive en Suiza desde el año 2001. Cuando decimos que BETTINA COLECCIONA POSAVASOS DE CERVEZA, la frase encierra dos premisas importantes: 1°) que Bettina colecciona posavasos y 2°) que sólo le interesan los de cerveza. Vamos a tratar de averiguar el por qué de estas motivaciones.


Cuenta Bettina que cuando se fue a vivir a Suiza le llamó la atención el que todas las personas que conocía coleccionaran algo. Pensó, al principio, que el coleccionismo era una manía nacional, pero más tarde comprendió que no era algo común a todos los suizos, sino precisamente a los que ella conocía, es decir, su marido, los amigos de su marido y la familia de su marido. Por aquél entonces ella también había caído ya en la "trampa" y había decidido que iba a coleccionar algo.

Le costó un par de semanas elegir el tema de su colección, y finalmente optó por los posavasos. Esta colección tenía dos ventajas fundamentales: por un lado era algo distinto a lo que coleccionaban las personas de su entorno suizo y, por otro lado, era algo conocido, pues Bettina tenía el reflejo de guardarle los posavasos que se cruzaban en su camino, a una amiga argentina que hacía colección de calendarios, para que ella los utilizara como moneda de cambio...

Se decidió por los de cerveza porque siempre ha tenido una vinculación especial con esta bebida, no porque sea una bebedora convulsiva de la misma, sino porque en Argentina vivió en un lugar donde se fabricaba cerveza y, al llegar a Suiza, después de vivir en Laufen se mudó a Rheinfelden, considerada la capital cervezera suiza.
Otra buena razón que animó a Bettina a emprender esta colección, fue la facilidad con la que encontraba posavasos en Suiza. Como muestra de lo dicho, sólo hace falta ver las 5.576 piezas de este país que ya ha reunido. De todos modos, hablar de cifras es muy arriesgado, porque se van modificando día a día. A título orientativo puede decirse que, en la actualidad, cuenta con unos 20.970 posavasos de unas 2.743 cervecerías, que representan a 163 países.

Pero, antes de hablar de la colección, quisiéramos resaltar algún aspecto sobre los coleccionistas que Bettina menciona y que nos parece muy importante. Cuenta que lo que más le llamó la atención fue la solidaridad entre los coleccionistas. Que, entre las personas que conocía, estaban los que hacían colección de sobres de azúcar, de tarjetas de teléfono, de cajas de fósforos, mapas, pins, fotos de tren, etc. pero que todos ellos estaban muy atentos, tanto en su vida cotidiana como cuando salían de viaje, en conseguir todo el "material" posible para las colecciones de sus colegas.

Bettina también ha recibido mucha ayuda de los demás, pero, sin lugar a dudas, la colaboración más importante ha sido la que le ha ofrecido Toni, su marido, que ha sido un incondicional de la colección desde el principio. Y no ha faltado tampoco la complicidad de su suegra, que va acaparando posavasos por todo el mundo y ha movilizado a todas sus amistades para conseguirle nuevos ejemplares.

De todos modos, una de las donaciones más importantes que ha recibido fue la que le ofreció una fábrica de cerveza de Laufen. Les llegó a ellos el regalo que les envió un coleccionista: 24 cajas de cartón de 60 cms. de largo por 10 de ancho repletas de posavasos, principalmente de Suiza y Alemania. Pero, como ellos no podían hacerse cargo de los posavasos y supieron que Bettina hacía colección, se los ofrecieron a ella.

La prensa suiza, y también la argentina, han dedicado varios artículos a su colección, además, su web se ha convertido en un lugar de referencia para todos los coleccionistas de posavasos de cerveza, por todo ello la colección de Bettina es muy popular.

A estas alturas, confiesa que ya no le interesa acumular por acumular piezas, sino que se ha vuelto más selectiva. Lo que trata ahora es de conseguir ejemplares de países de los que no tiene todavía representación, y que ella llama "exóticos".

Aunque parece un artículo que no precisa demasiados cuidados para su conservación, hay que procurar mantenerlos en buenas condiciones. Los posavasos requieren unas condiciones de humedad adecuadas y evitar la exposición directa al sol. También hay que controlarlos para ver que estén "sanos", es decir, que no son portadores de polilla y gusanos, pues podrían contagiar rápidamente al resto de la colección.

Normalmente los guarda en cajas y los favoritos los tiene en carpetas con fundas, como las que se usan para guardar fotografías. De todos modos, como más disfruta de ellos es viéndolos en su web. Para eso intenta tenerlos todos escaneados por los dos lados y debidamente registrados.

Bettina nos dice que entre sus posavasos preferidos se encuentra la serie "Sous-Bock Act" de Kronenbourg (Francia). Fue en estos diseños que ella, que es una excelente pintora, se inspiró para crear los cuatro modelos que le pidió la Cervecería BarbaRoja, de Escobar, en Argentina, y de los que se siente muy satisfecha. Para verlos os recomendamos visitar su web.

Y es que nuestra coleccionista es una apasionada de los posavasos de cerveza... lo habíais intuido ¿verdad?


sábado, 10 de enero de 2009

Una colección de marcas de yerba mate



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Eduardo Royo es un coleccionista argentino de marcas de yerba mate.

Cuenta en su web que empezó con esta curiosa colección hace unos quince años y, paradójicamente, no la inició a raíz de lo mucho que le gustaba tomar el mate, sino que, al contrario, como no le gustaba iba probando marcas diferentes para ver cuál le resultaba más "aceptable". Eso sí, él se iba guardando las bolsitas de las distintas marcas. Y, poco a poco y a fuerza de probar, se aficionó a tomarlo.

También ha empezado a coleccionar mates.

Pero, volviendo a su colección de marcas de yerba mate, podemos decir que actualmente Eduardo ya ha reunido más de 500 marcas diferentes, que provienen de diferentes países. Además de una buena representación de su país, Argentina, tiene también de Uruguay, Brasil, Chile, Paraguay, USA, Líbano, Siria, etc.

En la web que dedica a su colección, Eduardo ha tenido el acierto de explicar de una manera muy didáctica, con texto e imágenes, lo que es la yerba mate, lo que le agradecemos mucho las personas que no estamos familiarizadas con ella.


Según explica, se trata de un árbol de hojas persistentes, nativo del bosque subtropical de Sudamérica, que pertenece a la familia de las aquifoliáceas, siendo su nombre científico Illex paraguariensis. En estado salvaje tarda unos 25 años en desarrrollarse, llegando a alcanzar una altura de unos 15 metros.

Para obtener el mate apto para el consumo se sigue un proceso de secado de las hojas del mencionado árbol, que una vez tostadas se someten a molienda. Antiguamente, los indios guaranís ya lo tomaban.


Cuando los jesuitas se establecieron en aquella zona, consideraron inicialmente que era una bebida peligrosa, por lo que la prohibieron, pero después comprendieron que el consumo de mate, entre otras cosas positivas, era una buena alternativa al consumo de bebidas alcohólicas, que solían ocasionar graves problemas de embriaguez en las reducciones.

Una vez aceptado su consumo, los jesuitas, en el año 1645, obtuvieron permiso para comercializarlo y, a partir de entonces, ya a finales del siglo XVII, comenzaron a cultivarlo, constituyendo esta actividad una importante fuente de ingresos.


Como hemos dicho, Eduardo ha centrado su interés en las marcas que se han utilizado y utilizan en la comercialización de la yerba mate. Hay que saber que la yerba mate se comercializa con varios grados de transformación: la canchada, que es la yerba secada que ha sido groseramente triturada sin proceso industrial y es la materia prima de los molinos; la molida, producto de la yerba mate sometido a un proceso de molienda, selección y mezcla, que se vende a las industrias; y envasada, que es la yerba mate molida y empaquetada en diversos tipos de envases y presentaciones. También hay saquitos para preparar infusión en taza, pero esta modalidad representa un porcentaje muy pequeño.

Se le atribuyen a la yerba mate muchos efectos positivos para la salud, como el ser fuente de energía, antifatigante, buena para el hígado, eficaz en los tratamientos adelgazantes, óptima para mejorar la atención y la asociación de ideas, con efectos positivos sobre el sistema inmunológico, propiedades gastrointestinales, rica en aportes vitamínicos, etc.

La yerba mate se toma en un recipiente llamado mate, que es una castellanización del vocablo quechua "mati", que parece ser significa cuenco. Los mates son calabazas que se han limpiado de semillas y pulpa y a las que se han sometido a un curado. Según las preferencias, se curan amargos o dulces.

Los mates se dividen fundamentalmente en dos categorías: mates curables o incurables. Curables son aquellos realizados en material poroso, como las calabazas o la madera, e incurables son los que no tienen esa propiedad, como la plata, el vidrio, porcelana, etc. A las calabazas, que ya se usaban como utensilios domésticos en antiguas culturas preincaicas, se les aplican diferentes técnicas decorativas, ya sea pirograbado, burilados, pectograbados, teñido, aplicaciones ornamentales de metal, etc. Cada zona o región tiene sus propios modelos y preferencias de material.

La yerba mate y el agua caliente introducidas en el mate se succionan con una bombilla, que es el nombre que se le da a una especie de caña o canuto de metal. Esta bombilla sirve también para filtrar las hojas molidas. Desde el siglo XX se utiliza un utensilio auxiliar para la preparación del mate que resulta de gran utilidad, el termo, donde se mantiene el agua caliente necesaria.
Tomar mate brinda una buena ocasión de descanso y convivialidad. No solo es la costumbre de beber una infusión, sino de practicar una filosofía de la vida y un rito de sociabilidad.

Los países productores de yerba mate son Argentina, Brasil y Paraguay, pero el país donde su consumo está más difundido es en Uruguay.
Así, pues, como hemos aprendido que para preparar un mate se necesita yerba mate, el mate, una bombilla y un termo, aquí os dejamos todo lo necesario para que os preparéis uno, y esperamos que lo disfrutéis. Si tenéis alguna duda, podéis acercaros a la web de Eduardo, que os lo explicará todo. Además, podréis conocer todas las marcas que ha conseguido reunir. Una colección hecha con gusto y aroma.






domingo, 4 de enero de 2009

Lote n° 27 de imágenes de casas construídas sobre la vía pública o pasajes




Foto n° 157: Sevilla. Manuel Angel Lara


Foto n° 158: Barbaruens (Huesca) Mari Carmen Carrera

Foto n° 159: Riga (Letonia). Fernando Fuster


Foto n° 160: Riga (Letonia). Fernando Fuster


Foto n° 161: La Donzell (Lérida). Carlos Lamora


Foto n° 162: La Donzell (Lérida) Carlos Lamora