miércoles, 5 de junio de 2013

Una colección de máquinas de coser miniatura



PUNTO SEGUIDO




Alberto Sanna colecciona candiles y también miniaturas de máquinas de coser. Reconoce que lo que más le gusta de estos pequeños artilugios es su aspecto, es decir, el elemento estético y, la verdad,  no está muy interesado por documentarse sobre el tema. Empezó con esta colección el año 2006 y aunque no tiene mucha cantidad de piezas sí que tiene algunas interesantes.
Desde luego, todo el mundo sabe para qué sirve una máquina de coser, pero lo que es más complicado es saber quién la invento. Y es que con esto pasa lo mismo que con casi todos los inventos, que según la fuente consultada se los atribuyen a uno u otro. Así pues, para no errar demasiado, mencionaremos sólo algunos datos.
 En el siglo XVIII hubo varias personas que trabajaron en este asunto: un alemán, un austriaco, dos americanos, un inglés... El francés Barthélemy Thimonnier patentó en 1830 una máquina construida toda ella en madera que conseguía hacer 200 puntos a la hora. En 1834, el americano Walter Hunt fue el primero en recurrir a la utilización de dos hilos para el cosido de la máquina y Elías Hower se dedicó a mejorar el modelo y lo patentó en 1846, aunque sus logros no tuvieron mucho éxito.
En 1851 Isaac Merrit Singer le compró los derechos de la patente y empezó a producirlas y comercializarlas con pleno éxito. Fue él quien obtuvo en 1855 el Primer Premio en la Exposición Universal de París. El uso de los pedales fue patentado por Pierrer Cobet en 1868, vendiendo posteriormente sus derechos a la familia Peugeot. A Benjamin Peugeot se le concedió la Legión de Honor en la Exposición de París de 1878.
Por lo que se refiere a España, se considera que el pionero fue el industrial catalán Miquel Escuder Castella, que obtuvo el primer premio en la Exposición Universal de Chicago el año 1893. Entre los fabricantes cabe destacar a la empresa Alfa. Creada el año 1920 para dedicarse a la fabricación de armamento, llegado el año 1925 cambió su actividad para atender el emergente sector de las máquinas de coser.
Para resumir, podemos decir que las primeras máquinas de coser funcionaban girando una manivela, después se le incorporó unos pedales y últimamente se las dotó de un motor eléctrico.   
En la colección de Alberto, la mayoría de piezas son españolas, aunque tiene algunas con reloj que son de USA y Japón.
Nos cuenta que las tiene de diferentes materiales, aunque la mayoría son de madera y metal, pero también las hay de porcelana, cristal, metacrilato y plata. Las consigue en bazares, ferias y por internet. Y como habrán imaginado nuestros lectores, no son piezas fáciles de intercambiar.