miércoles, 19 de junio de 2013

Una colección de exlibris




De entre las colecciones, ésta pertenece a... 

... Pedro Novella, coleccionista de exlibris y, muy particularmente, de exlibris de Triadó. Su colección procede de la casa EDICIONES ARTISTICAS Y CIENTIFICAS LEONCIO DE MIGUEL, antigua imprenta madrileña actualmente desaparecida. Los ejemplares de exlibris formaban parte de lo que podría llamarse su archivo de imágenes; es decir, que se utilizaban para copiar motivos que ilustraban los trabajos de la imprenta o en alguna ocasión, para reproducirlos íntegramente. Leoncio Miguel, el editor madrileño a quien perteneció esta colección de exlibris, era el administrador de la revista "Pequeñas monografías de Arte" publicada entre los años 1907 y 1912 (40 números) en Madrid, aunque algunos fascículos sueltos se tiraron en las prensas de Joan Oliva de Vilanova i la Geltrú. Uno de estos fascículos sueltos, sin número ni fecha, firmado por Rafael Domenech, catedrático de la Escuela de Bellas Artes de Madrid, está dedicado íntegramente a José Triadó, con varias reproducciones de sus exlibris.
Según la definición del Diccionario Ilustrado de la Lengua Española de la Real Academia Española, Madrid, 1927, la expresión latina ex libris significa "cédula que se pega en el reverso de la tapa de los libros en la cual consta el nombre del dueño o el de la biblioteca a que pertenece el libro. No varía en pl.". Un exlibris es, pues, una marca de propiedad.
Hay cuatro elementos que caracterizan a un exlibris, aunque a veces se omite alguno de ellos:
- La expresión latina "ex libris", que sigifica "de entre los libros".
- El nombre del propietario del libro, ya sea un particular o una institución, que puede aparecer en latín en genitivo (caso noren en Euskara). En ocasiones se emplean expresiones que indican propiedad: "Me soy de Juan Campoy", "Pertenezco a la librería de...", "Soy de la biblioteca del profesor Joseph Triadó Mayol". - Un lema o leyenda, tal como se usa en los emblemas o en los blasones.- Un dibujo, a veces simbólico, con significado relacionado con la profesión, aficiones, creencias religiosas, ideas políticas, etc. del propietario.
El origen de los exlibris, en el sentido en el que la Real Academia define el término, hay que fijarlo a partir de la invención de la imprenta. Anteriormente consistían en una anotación manuscrita. En España se considera el más antiguo el perteneciente al Rey Fruela (756-768) del Reino de Asturias.
Los primeros exlibris propiamente dichos,  pertenecian a las bibliotecas de las familias nobles y solían ser heráldicos (XVI-XVII). A partir del XVIII se recurría para su ornamentación a la alegoría, la mitología y el dibujo simbólico. Fue a partir de finales del XIX cuando se produjo su mayor desarrollo y difusión, gracias al artículo que escribió el doctor Thebussem (Mariano Pardo de Figueroa) en la Ilustración Española y Americana, dedicado a los exlibris. En la década de los noventa del XIX, iniciaron la producción de exlibris Ramón Casals y Vernis y Alexandre Riquer. Ambos artistas agruparon sus exlibris en sendos volúmenes: Los cent primers ex libris escullits de R. Casals y Vernis y Exlibris d'Alexandre Riquer, impreso en 1903, en el que recogen 63 ejemplares. Un año antes Ramón Miquel y Planas había fundado la Asociación de Exlibristas Ibéricos que llegó a publicar cuatro volúmenes de la Revista Ibérica de Exlibris, realizados con una perfección y una riqueza de medios extraordinarios. La moda del exlibris puede decirse que comenzó en Cataluña. Junto a los dos artistas citados apareció un buen número de exlibristas entre los cuales destacan Joaquín Renart y Josep Triadó. Casals y Riquer, junto a Renart y Triadó, pueden considerarse los mejores exlibristas catalanes.
En la creación de exlibris de finales del XIX y principios del siglo XX, se aprecia una marcada influencia del Modernismo.
Sobre Josep Triadó, nos explica Pedro, nació en Barcelona el 11 de Febrero de 1870. Terminado el bachillerato, ingresó en la Escuela de Arte y Oficios Artísticos y Bellas Artes de Barcelona. Al acabar los estudios de Pintura en el curso 90-91, obtuvo una Beca de la Diputación para ir a Madrid. En el 91 presentó en la Exposición celebrada en esta capital los primeros exlibris que hizo, siendo muy admirados. Destacó como dibujante, pintor y en las artes relacionadas con el libro, siendo Director Artístico de la Revista Gráfica del Instituto Catalán de las Artes del Libro. También fue Director de la Escuela de Arte y Oficios donde habia estudiado.
Pedro nos dice que a él le gustan mucho los exlibris de personajes alaveses, pero que son extremadamente raros. Sin embargo, de Cataluña y País Vasco tiene una abundante representación. Y lo que le atrae de todos ellos, es la simbología de las imágenes y las técnicas de impresión. Por cierto, que además de los exlibris de Triadó, nuestro coleccionista está interesado en otras marcas de propiedad de los libros: dedicatorias, marcas de troquel, manuscritas, estampilladas. También guarda exlibris de  algunos amigos.
Por lo que se refiere a las técnicas de impresión cabe destacar que pueden ser muy variadas, desde las de grabado o estampación relacionadas con las artes del libro (como la xilografía, calcografía) a la litografía, serigrafía, fotograbado... Actualmente también se hace el diseño y la impresión por ordenador o la reproducción fotográfica. Además, existen los sellos de caucho en seco y estampaciones a relieve.
Un tema recurrente en los exlibris en la Mitología clásica y las alegorías relativas a la profesión del propietario de la marca. No faltan tampoco alusiones al mundo del libro y de las bibliotecas.
Como no podía ser de otra manera, Pedro también tiene su exlibris, mejor dicho, sus dos exlibris, que han sido realizados por pintores conocidos: un aguafuerte de Mintxo Cemillán y un dibujo a tres colores de Juan Espallardo. Y, en ambos exlibris se pone de manifiesto una de sus aficiones: los relojes de sol canónicos.