miércoles, 19 de septiembre de 2012

Una colección de pelotas y cajas de pelotas de tenis




BALL!
la fuerza REDONDA


 
Ya hemos tenido la oportunidad de presentar en Procoleccionismo una estupenda colección vinculada al tenís, la que hacen Jaume Busoms y  Emili Bosch de raquetas y artículos relacionados con este tema. En esta ocasión, volvemos a encontrarnos con estos grandes coleccionistas para comentar otro elemento indispensable a la hora de practicar su deporte favorito: las pelotas.
Jaume  es nuestro interlocutor, y nos explica que el coleccionismo de pelotas de tenis, en general, está más vinculado al envoltorio  o recipiente en el que se presentan, que al producto en sí mismo. Podríamos decir que llaman más la atención las diferentes cajas o botes de pelotas, que las pelotas que contienen, ya que todas ellas suelen ser de idénticas características (salvo el grabado de la marca), sin diferencias visibles. En el caso concreto de Jaume y Emili, empezaron con  esta colección como un complemento a la de raquetas, pero hay que reconocer que, la vistosidad de los botes de pelotas de tenis y la facilidad de almacenarlos y exponerlos, hacen que sea una interesante colección por si misma.
Pero,  conozcamos un poco cuál es la historia de las protagonistas de este comentario: las mencionadas pelotas de tenis. Evidentemente, el inicio del tenis estuvo muy vinculado a la capacidad de propocionarse una pelota adecuada y, por aquél  entonces no se necesitaba nada más. Recordemos que fue el Jeu de Paume  el precursor de todos los actuales deportes de raqueta, y se inició ya en el siglo XIII, en París, donde se encontraban los paumiers, que eran los mejores artesanos en la construcción de pelotas con capacidad de botar. El nombre no deja lugar a duda de que se jugaba con la palma de la mano (en la actualidad, esta modalidad subsiste con la "pelota vasca" en el País Vasco y el "pelotamano" en Lanzarote) ya fuera desnuda o con guantes, y no fue hasta el año 1505 cuando aparecieron las primeras menciones a un nuevo instrumento: la raqueta.
Al principio parece ser que las pelotas se hacían con tiras de paño enrollado cosidas con un hilo, que se desgarraba con facilidad, y luego se recurrió a rellenar unas bolsas de cuero con lanas, plumas y otros materiales, incluso cabellos y arena. Un paso importante en la evolución de la fabricación de estas pelotas parece ser que se debe al inglés John Heathcote, jugador de tenis en la década de los 70 del siglo XIX. Y fue con ocasión del primer Torneo de Wimbledon, competición en la que participó Heathcote, cuando ya se fijó el tamaño y peso que debían tener las pelotas, aunque posteriormente se fueron modificando los requisitos. Vemos, pues, que a pesar de su origen francés, las pelotas de tenis en general tienen una historia muy británica y, posteriormente, norteamericana. En la primera mitad del siglo XX todas las marcas eran "made in England" o "made in USA".
Actualmente las pelotas se fabrican a partir de una esfera de caucho hueco, regulando la presión del aire dentro de la bola. Vienen recubiertas del tradicional paño o fieltro. La Federación Internacional de Tenis ha establecido unas normas con el fin de uniformizar el artículo: el diámetro de las pelotas estará comprendido entre 6,35 y 6,67 centímetros y su peso no debe sobrepasar los 58,5 gramos, y se debe poder alcanzar con ellas una velocidad de 200 Km/h.  Por cierto, que si bien al principio el color de las pelotas era siempre el blanco y, aunque actualmente se fabrican de muchos colores, a partir del año 1972 se decidió que en las competiciones oficiales el color utilizado fuera siempre el llamado amarillo óptico, ya que ofrece mayor visibilidad, sobre todo en los partidos retransmitidos por televisión. El blanco, de todos modos, también continúa  siendo autorizado. Estas pelotas, al principio se comercializaban en cajas de cartón de cuatro o seis unidades, pero después se empezó a utilizar el clásico bote conteniendo tres unidades. 
Aunque, desde luego, es posible la colección de pelotas sueltas, en el mundo del coleccionismo lo que más valor tienen son las pelotas en sus recipientes originales, sobre todo si es un bote precintado, aquél en el que todavía no se haya usado el típico abrelatas que llevaban adosado todos los botes hasta los años 70. En la actualidad la apertura se efectúa mediante una anilla, sistema similar al  que se utiliza en los botes de refresco.
Para disfrutar de esta colección os recomendamos ver el estupendo blog de   Jaume y Emili, raquetas.net. Allí, además de la información dedicada a las raquetas, se presentan apartados sobre las prensas que se utilizan para las raquetas, información sobre las pistas de tenis, Bádminton, etc. Y, desde luego, el objeto de esta colección, las pelotas. de tenis.


 

3 comentarios:

Carvalen dijo...

Muy interesante artículo. A veces, en mis paseos por rastros o en las subastas, veo como estos objetos que ahora llaman "vintage" van en mayor demanda por parte de nuevos coleccionistas. Son objetos muy válidos y mantienen muy vivo el espíritu del coleccionismo.
Saludos y gracias por la tarea de difusión que llevan a cabo,

Gamellons dijo...

muy pero que muy interesante apesar de que yo no puedo tener acceso a estos objetos estaré atento por si puedo hacerme con algun bote aunque sea de los modernos por que de los antiguos va aser muy dificil

Lucas Insaurralde dijo...

Tengo una lata antigua de ball tennis slazenger sin abrir, las vendo