lunes, 10 de septiembre de 2007

Cuestión de terminología: "brocanteur"



Es interesante comparar la terminología utilizada en el idioma español con la que se usa en otros idiomas, en algunos temas que interesan a los coleccionistas. Comenzaremos echando una mirada a alguna palabra francesa.

Tenemos el término brocanteur. Significa exactamente la persona que compra objetos viejos y/o usados para revenderlos. Los brocanteurs venden la mercancía en sus almacenes, pero también acuden a lugares determinados, generalmente al aire libre, donde pueden exponer sus artículos para la venta. A este mercado se le llama brocante.

No creemos que aclare mucho los conceptos, el mirar en un diccionario cuál es la traducción que se da en español a la palabra brocanteur, porque podemos encontrarnos cosas como:

Brocanteur = chamarilero, cambalachero

Efectivamente, chamarilero significa “persona que compra y vende trastos viejos”, lo que ocurre es que actualmente no todo el mundo conoce este término de chamarilero.

Cambalechear en España significa exactamente: permutar, cambiar una cosa por otra, aunque sabemos que en otros países “cambalache” recoge mejor el sentido de brocanteur.

Así pues, a la pregunta ¿qué palabra se utiliza en España como sinónimo de brocanteur? Pues nuestra respuesta es: no lo sabemos. Hemos visto que para designar al negocio propiamente dicho de un brocateur, se recurre a veces a expresiones como: “artículos de segunda mano”, o “muebles y objetos de ocasión”, pero para la persona en sí, no sabemos qué término se utiliza. Debe haber un vacío en este campo, porque últimamente, en sitios especializados, se habla de “brocanter”... La verdad, es que los sinónimos que se ofrecen en el diccionario a la palabra chamarilero, no ayudan a una mejor comprensión de cuál es su función, ni tampoco ofrecen ninguna posibilidad de elección de un término más conveniente o atractivo, pues se proponen oficios como: “comerciante”, “tratante”, “traficante”, “ropavejero”.

Por cierto, que el verbo chiner, que tanto les gusta a nuestros amigos franceses (y que practican todos los coleccionistas) nos dice el diccionario que significa chamarilear...

Y no queremos terminar sin una mención a la traducción que se ofrece en algunos diccionarios de francés-español del término marché aux puces. En nuestro Larouse encontramos como única acepción referida al tema: Marché aux puces = “Rastro (en Madrid)”... Decididamente, en este tema nos falla la inspiración.

7 comentarios:

Jesus Nieto (Madrid) dijo...

Una colección estupenda!

lacole dijo...

Gracias, Jesús!

VICTOR dijo...

Pues yo creo que si existe un término muy apropiado para referirse a "brocanter" (por cierto en catalán la palabra "brocanter" se utiliza con absoluta normalidad para referirse a las personas que compran y venden antigüades de cualquier tipo).
En castellano es ANTICUARIO, una palabra muy hermosa y la mar de normal...se utiliza tanto para designar a la persona que colecciona cosas viejas o antiguas como para aquel que comercializa con ellas.
Yo soy de barcelona y en catalán la palabra es brocanter, pero mi padre es de salamanca y cuando le dije como designaría él a la persona que se dedica a comprar cosas antiguas, restaurarlas o no y revenderlas, no lo dudó ni un momento: "anticuario" dijo (sin pestañear).

lacole dijo...

Gracias, Victor, entre todos aprenderemos la terminología adecuada. Saludos.

Margarita Alvarez Villanueva dijo...

Creo que no es lo mismo algo antiguo que algo viejo. Para hablar de antigüedad se necesita que el objeto tenga bastantes más años. Creo que está estipulado en cien años. Seguramente que los anticuarios venden objetos más recientes pero creo que hay que diferenciar el anticuario y el brocanter (en catalán), el que hace un oficio d elo viejo y el que hace un oficio de lo antiguo.

lacole dijo...

Gracias por tu aportación, Margarita.

Aida dijo...

chamarilero es la palabra que conoce mi madre, de 80 años. Aunque ya no se usa, también es verdad que no hay ocasiones frecuentes en el día a día para hablar de este tema. Se me ocurre que hay palabras que se pueden recuperar. Es cuestión de utilizarlas sin miedo. Así pués, reivindico la palabra chamarilero. Saludos!