miércoles, 16 de octubre de 2013

Una colección de sifones



A todo gas



Hoy os presentamos a una estudiosa coleccionista, o coleccionista estudiosa, de un tema interesante: los sifones. Ella es la aragonesa Silvia Isabal, de Binefar.
¿Queréis saber cuándo y por qué se inventó el sifón? pues ahora os lo explicamos todo. El interés desplegado para comercializar la mezcla de agua con gas, no fue otra cosa que el empeño por imitar ciertas aguas efervescentes naturales, que habían sido consideradas medicinales. Ya sabemos que, desde antiguo, la gente tenía mucha fe en el poder curativo de las aguas. De hecho, el sifón es conocido también como Agua de Seltz, por el manantial de Seltz o Selter, cerca de las montañas Taunus, en Hesse, Alemania, que se conocían desde la Edad del Bronce y eran muy afamadas.
La historia de los sifones o de los refrescos en general es, pues, bastante asombrosa, porque surgieron como un medicamento en manos de farmacéuticos y pasaron a convertirse en algo popular consumido por todo el mundo. Estudiar cómo se produjo esa transición rebuscando en hemerotecas y bibliotecas, a Silvia le resulta apasionante.
El sifón tiene los mismos ingredientes, independientemente del fabricante que lo produzca, es decir, agua y anhídrido carbónico. La única diferencia puede estar en las atmósferas de presión a las que está disuelto el gas, pero las variaciones son pequeñas, y suelen oscilar entre diez u once. Así, pues, por el sabor es imposible distinguir al fabricante de un sifón.
Nos dice Silvia que verdaderamente no recuerda desde cuando hace esta colección de sifones. Como toda su vida ha estado rodeada de ellos, cuando ha visto uno bonito se lo guardaba, sin ninguna intención coleccionista. Pero, a medida que la cantidad iba en aumento, y a raíz de que sus conocimientos sobre el tema también crecían, se fue haciendo más exigente y empezó a definir lo que quería, que no es otra cosa que recrear la historia de los sifones. No le interesa tener miles de sifones, a lo que aspira es a que sus sifones reflejen la historia de esta bebida, y tener una serie de sifones escogidos, que sean piezas poco comunes y que pueda tener en casa y ver todos los días.

Un factor que también ha sido importante a la hora de decidirse por este tema, es por una cuestión de nostalgia porque, como nos ha comentado Silvia, la fabricación de sifones, gaseosas y refrescos fue la actividad a la que se dedicó su familia. Pero, es que además, encuentra que los sifones antiguos pueden ser artículos bellísimos. Los hay con delicados estampados de maestros grabadores franceses, con vidrios que reproducen en relieve hermosos motivos, algunos con vidrios de colores sorprendentes...
A Silvia le fascinan los seltzógenos, esos aparatos concebidos para fabricar el sifón en casa o en las farmacias. Dice que, le parecen tan representativos del s. XIX, que nada más mirarlos se siente transportada a otros tiempos, a elegantes cafés parisinos o a la casa de Sherlock Holmes, que lo utilizaba frecuentemente. También le gustan mucho los “Appareils de Lhote”, que no son propiamente sifones pero que, tras su apariencia de jarra, estaban diseñados para preparar agua de seltz.  Y como más bonitos, los sifones grabados al ácido en París, hechos con cristal de Bohemia y con unos estampados increíbles y delicados.

Bueno, como ya hemos deducido, a Silvia le gusta y le interesa la historia de los refrescos. Cuando el Centro de Estudios Literanos le pidió hacer un trabajo sobre las antiguas fábricas de bebidas carbónicas de la provincia, se dio cuenta de lo desconocida que es esta historia: no hay apenas nada escrito, y lo poco que hay, está lleno de inexactitudes o vaguedades. 
Cuando se  empezaron a fabricar los sifones, era peligroso llenarlos y transportarlos. Todos los que han trabajado en una fábrica de gaseosas y sifones, recuerdan los sustos que se daban cuando estallaba un sifón, estallido producido por la presión a la que era sometido el gas. De hecho, al principio de los tiempos, cuando las máquinas de envasado eran muy sencillas, los fabricantes cubrían su cara con caretas de acero muy similares a las que se utilizan en esgrima, y protegían su cuerpo con gruesos delantales de cuero. Las embotelladoras evolucionaron pronto y los sifones se llenaban en una especie de armario que protegía al fabricante.
En cuanto al transporte, a veces un pequeño golpe también hacía que estallaran, lanzando el cristal a altas velocidades, lo cual provocó no pocas heridas graves. Este problema se solucionó con la obligatoriedad de la funda de plástico.
Silvia nos dice que la fabricación de sifones siempre ha sido una industria local. Hubo unos años en que había registradas más de 5.000 empresas dedicadas a este menester. Piensa ella, que el primer intento de fabricarlo a nivel nacional corrió a cargo de La Casera, pero en botellas de cristal con tapón a rosca de plástico. Estas botellas, como las de plástico que surgieron más tarde, tienen el inconveniente de que el gas se pierde rápidamente una vez abierta la botella. 
También han surgido envases de plástico con una cabeza parecida a la del sifón tradicional, pero en el plástico nunca se puede poner a la misma presión el gas que en una botella de sifón de cristal. Por eso, a pesar de todo, de los cambios de hábitos, de las normas sanitarias cada vez más estrictas, de la competencia de los envases no recuperables, etc. todavía quedan repartidos por el territorio nacional, algunos fabricantes de sifones, dispuestos a satisfacer a los incondicionales del sifón de siempre, que aún los hay.
Cierto es que el sifón ha visto disminuido su consumo por varias razones, de las cuales, nuestra coleccionista destacaría dos, que ya hemos mencionado anteriormente: el cambio de hábitos que ha hecho desaparecer el vino de las mesas cotidianas (con el que combinaba tan frecuentemente), y la aparición de los envases no retornables, que dejaron fuera de los nuevos centros de compra (supermercados, grandes superficies) a estos envases forzosamente retornables por su alto coste. 
A pesar de todo hay que señalar que en estos días el sifón está viviendo un momento dulce por el auge de la vieja costumbre de tomar el vermut. Además, el recipiente sigue siendo muy atractivo y es muy frecuente ver en suplementos de estilo de periódicos y revistas, imágenes de estos envases al lado de novedosas botellas de aperitivo.
Os recomendamos que no es perdáis su interesante blog "Sifones antiguos" donde os irá mostrando su colección, a la par que ofrece detalladas explicaciones de aspectos técnicos y comerciales de esta popular bebida. 





2 comentarios:

Allane Oswald dijo...

Que lindas las fotos de los sifones de soda. Trabajo en una empresa que restaura a los sifones de soda antiguos y los envía a todo el mundo. También se have reparación si tienes un sifón. Se llama Die Siphon Manufaktur y esta en Múnich, Alemania. Saludos :)

Anónimo dijo...

Preciosa colección..... Yo también soy coleccionista de botellas serigrafiadas de cervezas españolas, asi como sifones principalmente aragoneses, ya que yo soy de Zaragoza. Si tienes algún sifón repetido podríamos hacer algún cambio. Mi teléfono es 657682463

Sergio Garcia