martes, 3 de mayo de 2011

Una colección de trenes de hojalata




técnica

y encanto
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Tomás Guirado es un coleccionista madrileño interesado en varios temas:
- Por un lado, los juguetes de hojalata, fundamentalmente de las marcas RICO y PAYÁ. Le es indiferente si se trata de originales o réplicas, porque lo que a él le atrae es la calidad de las piezas, su belleza y utilidad. No le interesan los juguetes oxidados, con mohos, roturas y por el estilo, sino que le gusta que se vean bien sin tener que ponerse a restaurarlos, pues los quiere para exhibirlos y disfrutar de ellos. - por otra parte, colecciona todo lo relacionado con el modelismo ferroviario, en las escalas "G" (tren de jardín); "O" (trenes de hojalata); "HO" (modelos de trenes inyectados en plástico, resinas, o combinación de metal y plásticos). Tiene también modelos de escala "N", aunque reconoce que eso no es lo suyo. Tampoco le atrae la escala "Z", que, además, considera que alcanza unos precios exorbitantes.

En esta ocasión, vamos a presentaros en Procoleccionismo su colección de trenes de hojalata, así es que Tomás nos va a explicar cómo empezó con ella.
Y el principio de esta colección, nos cuenta, hay que buscarlo en su afición por los trenes eléctricos, que la tiene desde que tiene uso de razón. Su primer tren fue un pequeño PAYÁ que le trajo su padre de un viaje, cuando tenía alrededor de 3 años. Fue a partir del año 2002 cuando comenzó a coleccionar piezas de hojalata, ya fueran trenes o no. Si se decantó por la hojalata es porque de ese material eran los juguetes con los que jugaba cuando era pequeño, así es que siempre ha tenido la inquietud de recuperar piezas de ese tipo. Además, como le perdieron el último tren que tuvo (sus padres le llevaron a reparar la locomotora y ya nunca más la vio), en cuanto tuvo ocasión se dedicó a buscarle una "sustituta".



Sabemos, por lo que respecta a la hojalata, que es una lámina de acero batido recubierta de estaño. Si el acero proporciona resistencia, dureza y maleabilidad, el estaño le da adherencia, brillo y resistencia a la corrosión. La aplicación de la hojalata se difundió por Europa a finales del siglo XIX, aunque ya desde el siglo XVIII se fabricaban juguetes con este material en Alemania, concretamente en la ciudad de Nuremberg. Por otra parte, la impresión litográfica, tan importante para el éxito de los juguetes de hojalata, se introdujo como técnica decorativa hacia el año 1870. En España se utilizó la cromolitografía a comienzos de la década de los 20 del pasado siglo, hasta entonces se habían pintado los juguetes a mano.
Por lo que se refiere concretamente a los trenes de juguete, podemos decir que tienen la misma antigüedad que los trenes reales, que empezaron a circular entre 1830 y 1840, aunque los de juguete al principio sólamente se arrastraban por el suelo, sin vías. Bien entendido, al principio se construían los trenes de juguetes sin prestar atención a las escalas y otros detalles, pero a finales del siglo XIX las marcas alemanas BING (1863) y MÄRKLIN introdujeron los tamaños a escala para los trenes y las medidas fijas para los railes. Posteriormente, los ingleses pusieron en el mercado un tamaño más reducido. Por lo que respecta concretamente a los trenes de hojalata en España, el primer tren fue fabricado por la firma Payá Hermanos y data de 1909, se movía por arrastre y producía una especie de humo, que salía de su chimenea. El primer tren eléctrico se fabricó en 1930.

Debemos recordar que el fundador de la dinastía Payá, Rafael Payá Picó, era un hojalatero que se dedicaba a la venta ambulante, vendiendo los utensilios que él fabricaba. Entre ellos, figuraban los recipientes que usaban los heladeros y gran variedad de objetos de uso doméstico, como cazos, candiles, platos, cacerolas, etc. Fue iniciativa suya reproducir en miniatura algunos de esos utensilios, que se destinaban al público infantil. Cuando sus tres hijos se hicieron cargo del negocio familiar, en 1905, crearon en Ibi una empresa dedicada a la fabricación de juguetes, que primero se llamó "La Sin Rival" y después "Payá Hermanos, S.A.".
Tomás consigue sus piezas bien sea en mercadillos, a través de la venta por internet, en anticuarios o directamente de particulares. No es muy dificil encontrar este tipo de juguetes, sobre todo si estás dispuesto a pagar lo que piden, pero como eso no es posible hay que saber dónde comprar, porque los precios son muy dispares y varían mucho de un lugar a otro. El intercambio con otros coleccionistas no es fácil en este tipo de piezas.
Lo que más valora nuestro coleccionista es el estado general del tren y su utilidad, en el sentido de que es fundamental que funcione correctamente. Es indiferente la escala ("G", "O", "HO", "N") pero es fundamental que cumpla su función: circular.

Tomás tiene trenes de Inglaterra, Alemania, Austria, Francia, Italia, EE.UU., pero la mayoría de los trenes de hojalata que tiene son españoles. En trenes de hojalata su predilección va a PAYÁ HERMANOS, S. A. Para el resto admira la calidad de Electrotrén, Fleixchmann o Roco.

Todos estos trenes de hojalata los tiene expuestos en estatanterías de tableros longitudinales, y funcionan por una vía única de punto a punto. La mayoría son a escala "HO" como así muchos de los accesorios que tiene (edificios, árboles, coches, personas). Aunque su hijo mayor también es aficionado al modelismo ferroviario y le ayuda a hacer maquetas, la verdad es que todavía no se ha entusiasmado por los trenes de hojalata de su padre, pero estamos seguros de que un día de éstos sucumbirá a los encantos de estos evocadores artilugios ¡seguro!




(Para conocer mejor esta colección, os recomendamos que visitéis la web de Fernando Muñoz "La pintura de un maquinista", dedicada a la pintura, los trenes y mucho más, y donde Tomás ofrece unas colaboraciones).






4 comentarios:

Nilo dijo...

¡Qué envidiaaaaaaa!

JORDI dijo...

Hola Mario
Buenos dias

Yo , tambien, desde que tengo uso de razon los trenes han estado presente en mi vida.Colecciono todo tipo de trenes, electricos, a pilas, a cuerda, etc etc siempre en su caja original y al igual que tu me decanto por la casa PAYA y por la escala O , que es mi preferida. Yo mismo los arreglo y los dejo en funcionamiento.
Adelante con este maravilloso hobby.
Un saludo

JORDI

Anónimo dijo...

Maravillosa afición que es parte de la cultura española del juguete antiguo. Es original, echándose en falta más fotografías.

julian dijo...

mario te felicito,lo mio tambien son los trenes y los automatas,hoy mismo he recibido un tren electrico de hojalata, y son una maravilla que os boy a decir la sensacion cuando recibes un nuevo juguete quien la describe sensacional ,saludos cordiales a todos,y hasta la vista