miércoles, 23 de abril de 2008

Una colección de cosas de la escuela


Vamos al colegio



La "b" con la "a".........................ba
la "b" con la "e".............be
la "b" con la "i"....bi
la "b" con la "o"..........bo
la "b" con la "u"...................bu


ba, be, bi, bo, buuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu


Carmen Morales es profesora de enseñanza primaria. Visitando su blog Chibiritaino se pueden conocer algunas de sus aficiones. Entre otras cosas, es una estupenda jardinera, cocinera, encuadernadora, mermeladora (vamos, que hace unas mermeladas estupendas), etc. Y otra de las aficiones de Carmen es coleccionar todo tipo de objetos de otros tiempos.
De ese viaje al pasado, nuestra coleccionista se ha traído muchas cosas curiosas, como muñecas, cajas de lata, cajas de cartón, recortables, cuentos de hadas, etc. pero hoy queremos mostrar algunas piezas de una de sus colecciones preferidas, que tiene un tema bien preciso: el material escolar. En esta categoría incluye todos aquellos objetos que tienen relación con la escuela de antaño y con los niños en edad escolar.


Nos cuenta Carmen que siempre le ha llamado mucho la atención el modo con el que se decoraban aquellos antiguos útiles escolares y el esmerado cuidado y mimo con el que se hacían. Es una nostálgica de aquellos tiempos. Por otra parte, como profesora que es, evalúa y aprecia el valor didáctico del material utilizado en la escuela.

Disfruta encontrando y guardando pizarras, pizarrines, plumieres de madera, cartillas para aprender a leer, tinteros, secantes, todos aquellos objetos que ya no se encuentran en las aulas actuales, porque han caído en desuso.

Es cierto que hay objetos que todavía siguen utilizándose, aunque han evolucionado mucho a causa de los materiales con los que ahora se fabrican y por la estética actual. Por eso, también es interesante conocer cómo eran los anteriores. Así es que también guarda cuadernos, compases, atlas, etc.

Entre todas esas cosas, si Carmen siente predilección por algo es, precisamente, por los libros de texto, de los que ya ha conseguido reunir 267 ejemplares. Para poder hacerse con esa cantidad, ha visitado todo lo asiduamente que le ha sido posible rastros y ferias de papel. Y nos confiesa, que su marido y sus hijos le han ayudado mucho en esta "recolección".

Entre esos libros de texto destaca nuestra coleccionista las famosas enciclopedias Álvarez, que deben su nombre a su creador, Antonio Álvarez Pérez, maestro nacional de Zamora. Comenzaron a ser editadas en 1954 por casa Elma de Zamora, pero a partir de 1956 fue la Editorial Miñón de Valladolid quien las publicó.

Por lo que respecta a las Enciclopedias, podemos recordar que el Primer Grado se dirigía a los niños hasta 7 años, el Segundo Grado para alumnos de 7 a 12 años y el Tercer Grado a los mayores, de 12 a 15. Esta editorial publicó también durante décadas "El Catón Moderno" y luego las cartillas con las que aprendieron a leer varias generaciones de paisanos nuestros.
Carmen también cuenta en su colección muchos ejemplares de libros de Historia, de lecturas, manuales de buenas maneras, métodos de idiomas, diccionarios, libros de dictados...

Junto a los libros que había que leer por obligación, estaban todos aquellos que los niños devoraban por "devoción" y, entre ellos, figuraban en primer lugar los famosos cuentos publicados por la editorial de Saturnino Calleja.

Esta editorial, además de la publicación de libros de enseñanza primaria, atlas, libros de cocina, etc. publicó más de 3.000 títulos de cuentos infantiles. Junto a ediciones muy cuidadas ofrecía otras populares, que ponía en el mercado a bajo precio. Contaba con una plantilla de buenos ilustradores que hacían muy atractivos para los niños aquellos pequeños cuentos. Cuentos cuyos textos habían sido tomados de diversas fuentes, pero casi todos ellos "adaptados" libremente para el público nacional. Carmen posee más de 50 ejemplares originales de cuentos de Calleja.

Otro tipo de objetos que le gustan mucho a nuestra coleccionista son los boletines de notas o premios extraordinarios de colegios de monjas, y las innumerables medallas que se ofrecían como recompensa por algún mérito o a las que se podía aspirar perteneciendo a alguna congregación: Hijas de María, de San Luis, del Sagrado Corazón...

Nosotros le concedemos nuestra medalla de honor a Carmen, por la colección tan bonita y entrañable que nos ha dado a conocer. No sólo ha sabido guardar libros, cuadernos y plumieres, sino que también nos ha transmitido la ilusión y el palpitar de los niños de otras épocas. Además, con todo lo que nos ha enseñado: !hemos aprendido mucho!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo mismo que me contaba mi abuela (de origen español)

Pedro

Lima (Perú)

Barcelona dijo...

Bonita colección!

Pep dijo...

Una col·lecció molt bonica