viernes, 28 de agosto de 2015

Una colección de manchetas





LO PRIMERO QUE SE VE


Armando González es un coleccionista coleccionista, por no decir "coleccionista compulsivo", como él mismo se define. Es de ese tipo de personas que se interesa por las cosas (casi siempre por muchas cosas, como lo evidencia sus ¡once colecciones! ) y que disfruta recopilando información y juntando piezas sobre el tema. Y no una temporada, sino durante años. Entre otras cosas, tiene una colección de postales de arte, otra de folletos de museos de arte de todo el mundo, una de escultura urbana de Aragón y así hasta las once que hemos mencionado. 
En esta ocasión, os vamos a presentar su colección de manchetas. Pero ¿todo el mundo sabe que es una mancheta? pues para que no haya malentendidos, mejor precisar.
Lo que Armando colecciona son las cabeceras de los periódicos, es decir, toda la franja superior de un periódico donde se incluye la mancheta susodicha (que contiene los datos referidos a la propiedad y dirección del periódico, nombre del mismo con su logo, empresa editora, su sede social, director, ciudad donde se publica, la fecha, y algunos datos más (anuncios especialmente). Suelen aparecer dentro de un rectángulo. También hay diarios que dan toda esta información en las páginas de OPINIÓN.
La cabecera, además de la mancheta, comprende el rótulo, con el nombre de la publicación y en muchos casos, alguna información sobre la línea y el contenido del diario. El nombre de mancheta viene del francés manchette
El por qué se ha inclinado por este tema, Armando nos lo explica así. Desde siempre ha sido un enamorado de la prensa escrita y, dado que su profesión ha sido la de enseñante, ha tenido la oportunidad de demostrar esa pasión siendo uno de los pioneros en llevar a las aulas a la prensa, por lo menos en Aragón. A sus alumnos y alumnas de 7º y 8º de EGB (reconvertidos en 1º y 2º de ESO), les hacía trabajar con los periódicos examinando sus distintas secciones, los tipos y análisis de noticias que ofrecían, comparando titulares, la publicidad que insertaban...
Esas tareas escolares en el colegio donde impartía clases, en Utrillas, provincia de Teruel, merecieron dos premios nacionales que dieron al colegio una recompensa económica y una suscripción gratuita a periódicos, lo que permitió seguir trabajando en el tema. Los dos proyectos premiados fueron fruto de una colaboración entre enseñanzas de diversas materias, concretamente de Lengua Española y Ciencias Sociales. Por cierto, el título de uno de esos trabajos era "El mundo de los periódicos" y fue el germen de su colección de cabeceras.
Y es que, básicamente, en su fase inicial aquél proyecto consistía en que los alumnos tenían que recoger ejemplares de todo el mundo, para lo que escribían cartas (todavía no se hacía casi todo por internet) a embajadas y sedes de rotativos, que casi siempre les enviaban uno o más ejemplares. Con los repetidos, Armando empezó su colección, allá por los años 90.  
Si de aquella manera consiguió los primeros números, los restantes los ha ido reuniendo poco a poco. Actualmente su colección cuenta con más de 1.600 ejemplares.
Para adquirir nuevas piezas, siempre que va de viaje compra varios ejemplares de la prensa local. Además, como familiares y amigos conocen su debilidad, pues también le traen de sus desplazamientos todos los periódicos que les es posible.
Y, sin necesidad de que nadie salga de viaje, Armando de tanto en tanto compra varios ejemplares distintos, todos del mismo día, con el fin de observar el diferente tratamiento que cada editorial da a las noticias. Eso también resulta muy conveniente para desarrollar el sentido crítico en el alumnado. 
Entre los periódicos que más le han llamado la atención, por lo exóticos que resultan para él, Armando  menciona la prensa en caracteres tais, chinos, japoneses, cirílicos...
Examinando un periódico, solamente las cabeceras, se aprecian muchas diferencias culturales entre unos países y otros. Por ejemplo, en la prensa "oriental" o de países sudamericanos, se advierte mucho la influencia ideológica a la que están sometidos.
Por lo que respecta al diseño, hay cabeceras muy modestas, como las africanas, donde se pone el título y poco más, y otras muy espectaculares, como las de los periódicos estadounidenses o australianos, sin desdeñar algunas grandes cabeceras europeas.
A Armando, además de estos representativos ejemplares que os mostramos en las fotos, le hubiera encantado poder enseñarnos algunos otros, pero como guarda la mayor parte de la colección en una localidad distinta de la que vive, no le ha sido posible disponer de ellos. No importa, como nos ha contado que ha donado todo lo que ha conseguido recopilar a una sobrina suya que es periodista, un día esperamos contactar con ella para que nos muestre lo que ha podido aportar a la colección y cuáles son sus preferencias.
De momento, ¡gracias, Armando! y esperamos descubrir contigo, dentro de poco, una nueva colección de esas once que tienes.



.

domingo, 16 de agosto de 2015

Una coleccción de la Época Victoriana




La atmósfera de una época 
que todavía podemos respirar





Más bonito, imposible. María ha reunido todo aquello que pertenece y forma parte de un período de tiempo determinado. Se ha centrado en la época victoriana inglesa y, examina con lupa y devoción aquella sociedad. Nos habla en su blog, de cómo se vestía entonces; cuál era la etiqueta establecida para cualquier acto de la vida cotidiana; los (y las) autores literarios más leídos; los ilustradores que mejor supieron reflejar aquella atmósfera, gracias a lo cual la hemos podido conocer; las servidumbres de algunas profesiones; los inventos que triunfaron y, además, nos muestra cantidad de artículos variados, desde utensilios de cocina a juguetes, tarjetas, vestuario, etc.
Como por algo hay que empezar, y para no perdernos demasiado con tanta información, vamos a entrar en el mundo de María por la puerta principal, el de las ilustraciones, ya sean en tarjetas de felicitación, libros para niños, para adultos y en muchos otros soportes.  
Recordemos que se conoce como época victoriana aquella que comprende los años del reinado de la reina Victoria I de Inglaterra, desde 1837 a 1901. Fue el período en el que estaba en pleno auge la revolución industrial y la sociedad cambiaba rápidamente en muchos aspectos, mientras la clase alta trataba de conservar las viejas tradiciones y el modo de vivir de antaño.
Uno de los campos en los que se experimentó un gran cambio fue en el de la literatura. Con la industrialización y el progreso muchas personas, analfabetas hasta entonces, tuvieron la oportunidad de aprender a leer y fácil acceso a los libros. Fueron enormemente populares autores como Charles Dickens, las hermanas Brontë, Lewis Carroll, Oscar Wilde, Arthur Conan Doyle, Rober Louis Stevenson y muchos más, y los personajes que crearon y sus historias cobraban vida con las ilustraciones.
La literatura infantil irrumpió con fuerza y a ella dedicaron su atención las mejores plumas y los más destacados ilustradores, como Walter Crane, Kate Greenaway y muchos más. No hay que olvidar que en este campo destacaron las féminas, que supieron ofrecer escenas y personajes llenos de ternura y humor, fruto de su atenta y personal observación del ambiente que les rodeaba.
Tampoco hay que olvidar las tarjetas de felicitación de diferentes celebraciones, ya fuera Navidad, San Valentín, Halloween, el Día de Acción de Gracias. Así como el auge de las tarjetas de visita y el inicio de la publicidad.
Las tarjetas de felicitación se empezaron a poner de moda a principios del siglo XIX, y eran obras delicadas, muchas veces adornadas de finísimas puntillas de papel, bordados, sedas, cintas de raso... 
Por lo que se refiere a las tarjetas postales empezaron a circular por la década de los 70 del mencionado siglo. Al principio sólo existían las tarjetas oficiales puestas a la venta por los servicios postales, y cuyo fin era principalmente poder mandar un mensaje corto, sin sobre y a precio más económico, posteriormente se permitió a las empresas privadas lanzar sus modelos al mercado y el dibujo o ilustración fue ganando presencia, hasta llegar a ocupar el anverso de las tarjetas. 
Pero, bueno, nos hemos lanzado con el tema de la  colección, y resulta que todavía no hemos hablado de la coleccionista. 
María vive en Vigo, una ciudad que le encanta. Nos cuenta que su interés por la época victoriana apareció cuando era todavía adolescente, leyendo a los autores ya nombrados, como Dickens, las hermanas Brónte, Wilkie Collins... Le gustaban tanto los novelistas como los dramaturgos o los poetas. Descubrir aquél mundo la llevó a interesarse por todo lo que le era propio, empezando por su cultura y sus manifestaciones artísticas.
Pero, en aquellos años era muy difícil encontrar material de esa época en España y, nos dice María, que en realidad aún lo sigue siendo, aunque con la llegada de Internet  y las tiendas on line, todo se ha hecho más fácil y ya le resulta posible conseguir libros, ilustraciones, muñecas y recortables (que es otra de sus pasiones), incluso ha sido posible empezar una pequeña colección de vestuario.
A María,  de aquél periodo le fascina tanto la vida rural como la de las ciudades, con todas sus diferencias, quizás porque hay algo que siempre le ha llamado mucho la atención, y es aquella especie de contradicción que existía entre unas normas sociales en las que dominaba la rigidez, el conservadurismo, una etiqueta que regulaba todo tipo de relaciones, etc. con la devoción que existía por las Bellas Artes, la Ciencia, el Progreso...
Aquella sociedad vibrante invitaba a las mujeres, mientras parecía que solo se dedicaban a tomar el te y a tocar el piano, a estudiar, pintar,  ganar su propio dinero, querer ser escritoras, viajar por todo el mundo, y poder participar activamente en la vida política, no en vano fue la época de las sufragistas.
Le preguntamos a María por sus ilustradores preferidos y nos dice que ella destacaría a Charles Dana Gibson y a George Du Maurier, por su capacidad para captar  toda la esencia de aquella sociedad victoriana, con ternura  y un toque de humor. Entre los temas elegidos para la decoración de los motivos ornamentales, los más populares eran las escenas sentimentales y bucólicas con niños, enamorados, angelotes, y profusión de flores y otros elementos de la naturaleza, todo con vivos colores.
Entre las ilustraciones típicas de tarjetas, nuestra coleccionista siente una especial debilidad por las de Halloween, porque los mensajes y los dibujos suelen ser muy divertidos. También le encantan las ilustraciones de las paper dolls victorianas, que son pequeñas obras de arte con las que se puede jugar.
Pero, no hay que olvidar, que también se ilustraban libros, cuentos, temas de actualidad, y al lado de las cosas agradables de la vida, había otro mundo difícil y duro, así es que la temática de la ilustración tenía que adaptarse, obviamente, a la del texto que se narraba. En este apartado habría que recordar las ilustraciones de Tenniel, Crane, Caldecott y Globe, cuyos trabajos siguen figurando en las reediciones de las obras de los autores victorianos. 
También hay que destacar los dibujos de Kate Greeaway. de una gran dulzura y que nunca han dejado de tener vigencia.
María ofrece muchísima información sobre este y otros temas en su web "La casa  victoriana" que os recomendamos sinceramente visitar. A nosotros nos ha prometido, que nos ayudará a abordar poco a poco  toda la documentación que ofrece en su página, y se lo vamos a recordar muy pronto. De momento,  ¡gracias!





miércoles, 5 de agosto de 2015

Una colección de entradas de fútbol del F.C. Metz





Papeles
que no se lleva
el viento



Metz es una bonita ciudad francesa, capital de la región de Lorena y del departamento de Mosela, en el noreste del país. Cuenta con una población de unos 125.000 habitantes. Conserva importantes testimonios de arquitectura medieval y muchos vestigios del importante papel que desempeñó en otras épocas históricas. Actualmente puede decirse de ella que es una ciudad dinámica y con mucho encanto.
El coleccionista que os presentamos ahora, Julien, centra su interés en una institución local, de creación relativamente moderna, el FC Metz. Seguidor "desde siempre" de dicho club, ha tenido la buena idea de reunir todas las entradas al estadio del Metz que le ha sido posible, para poder repasar y recordar más fácilmente las competiciones  en las que ha tomado parte su equipo. También colecciona las entradas de los diferentes campos que visita su club, ya sea en partidos amistosos, desplazamientos de liga u otras competiciones.
Según nos cuenta Julien, el F.C. Metz debutó oficialmente en un partido contra el Rennes, el 11 de septiembre de 1938, así es que ha cumplido ya sus 75 años de existencia.
Alguien se preguntará qué puede aportar un pedazo de papel, pensado y hecho para tener una vida muy corta, un "lo uso y o tiro". Porque, ¿cuál es el dato más interesante que ofrece una entrada?
Como hemos comentado anteriormente, lo más importante para Julien es que sirven de recordatorio de la historia del club.  Cada entrada le trae a la memoria los momentos de alegría o tristeza que vivió en aquel partido, porque él se acuerda de todos los partidos de cada temporada, tanto de los que vio como de los que no vio.
Pero es importante también recordar los nombres de los rivales de cada competición, ver su evolución, los símbolos que les representan. Sin olvidar que las entradas, en si mismas, aportan mucha información sobre varios aspectos de la sociedad. Su forma, logotipo, color, ayudan a clarificar muchos aspectos sociológicos, de economía, etc. Pongamos, por ejemplo, el dato del importe de cada entrada, que es un buen indicador del aumento del coste de la vida.
A Julien, que le gusta coleccionar cosas, le parece lo más natural haber unido esa afición, con la de las entradas de fútbol del equipo de sus amores. Empezó con ello hace veinticinco años y continúa todavía y, aunque ahora ya no vive en su ciudad natal, Metz, sino en Lyon, continúa fiel a su equipo.
Para adquirir nuevos ejemplares cuenta con una red de simpatizantes que colaboran con él, además de estar en contacto con otros coleccionistas y también con algunos vendedores. Sin olvidar, la ayuda que recibe de muchos clubs que participan en el campeonato francés, que le dan algunas entradas después de aquellos partidos a los que no puede asistir.
Guarda todos las entradas, unas 800, en un archivador, donde están ordenadas  desde los años 1930 al 2010. Le falta clasificar los últimos cinco años, que de momento permanecen metidas en sobres, a la espera. Ahora, para poner orden en su colección y facilitar los contactos con otros coleccionistas, Julien ha creado una web y también está en facebook . En este sitio, va a abrir una sección dedicada a objetos y artículos diversos relacionados con el Club.
Julien se considera un buen seguidor del FC Metz, de los fieles de verdad. No puede asistir a todos los partidos porque no siempre es posible desplazarse, pero no se pierde la información de ninguno. Después de cada uno de ellos, le gusta charlar y cambiar impresiones sobre cómo está jugando el equipo, cómo están los jugadores, repasar la historia del club, etc.
La verdad es que esto de ser fan de un club trae algunas alegrías, pero también bastantes disgustos. Este año, por ejemplo, el Metz ha bajado de primera división a segunda, algo muy triste si pensamos que lo que le gustaría a Julien, es que su equipo jugara con los más grandes, particularmente en Copa de Europa, para poder obtener entradas diferentes, con los nombres de los grandes clubs. Bueno, no hay que desanimarse, porque se han hecho muchos cambios en el equipo y seguro que la próxima temporada sube otra vez a Primera. Eso es lo que deseamos, por Metz y por Julien.
Por cierto, no queremos olvidarnos de una petición que nos ha encargado que transmitamos a todos nuestros amigos coleccionistas. Julien está buscando desesperadamente una entrada del partido  FC Barcelona - FC Metz, jugado el 3 de octubre de 1984 en Copa de Europa. ¿No tendrías alguno de vosotros una? o ¿sabéis de alguien que la pueda tener? GRACIAS por vuestra ayuda.
Y, última cosa, a los del FC Metz se les llaman Grenats (granates) por el color de su vestimenta oficial, blanca y granate. El escudo que les representa lleva, bajo el nombre del club, la imagen del dragón Graoully y la Cruz de Lorena y, el estadio donde juegan es el Saint-Symphorien. C'est tout!      

  

lunes, 13 de julio de 2015

Sombreros


Chapeau!



La expresión chapeau! utilizada para demostrar admiración (un "me quito el sombrero ante esto"), nos parece la más adecuada para nuestra coleccionista de hoy, aunque no uno, sino varios CHAPEAUX son los que nos sacamos ante su colección.
Lourdes Pérez es un alma sensible que se deja cautivar por las cosas bonitas, y no se contenta solo con admirarlas, sino que quiere conocer el por qué, el cuándo o el de que están hechas todas esas prendas y objetos que le gustan. Es coleccionista de indumentaria femenina  pero en esta ocasión vamos a comentar su colección de sombreros.
A Lourdes le interesan los sombreros de mujer y centra su colección primordialmente en ejemplares de finales del siglo XIX y XX, entre otras cosas porque son más asequibles, aunque también tiene algunos antiguos. Y no solo son objeto de su interés los sombreros en sí mismo, sino también todo lo relacionado con ellos, como pueden ser los alfileres utilizados para sujetarlos, los soportes que se utilizan para confeccionarlos o exhibirlos, las sombrereras para guardarlos, fotografías de personas famosas utilizándolos, documentación de lo expuesto en museos, etc.
No hace falta explicar qué es un sombrero, pero sí que puede ser conveniente resaltar su aspecto utilitario, ya que su función principal es proteger las cabezas del frío, la lluvia o el calor. Cierto es que también han desempañado otras funciones, como puede ser la de marcar la identidad y el estatus social de una persona (no todo el mundo podía llevar sombrero, ni según que sombrero; era y es de uso obligatorio para respetar reglas de protocolo; se utilizan a veces como complemento de algunos uniformes y para hacer visible el rango del portador dentro de una institución, forman parte de los trajes tradicionales de muchos pueblos, etc.).
Por poner un poco de orden en el tema, que puede parecer frívolo pero no lo es, vamos a seguir cierto orden cronológico, aunque sea solo un breve apunte de cada periodo, aprovechando toda la información que facilita en su web.
Cuenta Lourdes que, de 1795 a 1829, durante los años de la Regencia, las mujeres llevaban unas capotas que adornaban con cintas, encajes, flores, plumas, incluso joyas, y que ponían en evidencia la clase social o el estado de la portadora, si era soltera, casada o viuda. En aquél tiempo, recordemos, que todas las mujeres llevaban el pelo cubierto.
Durante la época denominada Imperio, a partir de 1800, se utilizaron tanto sombreros de copa pequeña como de copa alta, turbantes y gorros y gorras. 
Según explica Lourdes, de 1879 a 1920 fue la gran moda de los sombreros con plumas, pero el comercio que se originó en torno a ellas, propició que se ejerciera una gran crueldad hacia muchas aves, incluso el exterminio de algunas especies.
Las plumas se habían usado desde siempre, tanto para la decoración de sombreros como en los adornos de vestidos y otros complementos. Se conocían las plumas de avestruz, garzas, pinzones, faisanes, águilas reales, pavos reales, etc. y más tarde se introdujeron las de animales exóticos, como el colibrí, ave del paraíso, quetzal, etc. pero el valor que alcanzó esta mercancía dio origen, como hemos dicho, a un comercio abusivo que, finalmente, acabó hiriendo la sensibilidad de una parte de la sociedad, y se reclamaron medidas para proteger a las aves.
Aunque en la primera década del siglo XX, se llevaron todavía plumas sobre los grandes sombreros que, a modo de platos, coronaban voluminosos peinados, finalmente, en varios países se legisló limitando su uso, aunque lo que fue definitivo para acabar con ellas, fue el hecho de que cambiara la moda
Efectivamente, después de la Primera Guerra Mundial y hasta la Gran Depresión, las mujeres operaron un gran cambio en su modo de vida. Empujadas por las circunstancias, empezaron a trabajar fuera de casa, sintiéndose más libres y más dueñas de sí mismas, y esa nueva mentalidad necesitaba expresarse en su estética. Se cortaron el cabello muy corto, se subieron las faldas y los sombreros pasaron a ser muy pequeños y fáciles de llevar. El modelo que se impuso fue el cloché, con forma de campana, que se hacía tanto con ala como sin ella. De todos modos, también convivieron con ese modelo otros de alas anchas, como las pamelas, incluso los adornos de plumas, aunque más discretos que anteriormente. 
Lourdes cuenta en su colección una mayor representación de modelos de los años 40 y 50. Y es que le encantan las capotas, que volvieron a llevarse acabada la Segunda Guerra Mundial. También se pusieron de moda tocados con rejillas y, aunque las plumas seguían teniendo sus partidarias, se controlaba la protección a las especies protegidas. 
A partir de los años 60 este complemento vestimentario cayó en desuso, salvo en verano o invierno, que continúa siendo de utilidad. No obstante, algunas mujeres famosas han conseguido a lo largo de los años poner de moda algún tipo de sombrero con el que resaltaban su personalidad. Este es el caso de Jackie Kennedy, que adoptó un tipo de sombrero pequeño y redondo que le daba un aire coqueto y moderno. Era el famoso pill box.  A la que fue reina de Bélgica, Fabiola, se la veía frecuentemente con turbantes y pamelas. La anterior reina de Holanda, Beatriz, era famosa por sus llamativos modelos y su nuera, la actual reina Máxima también. La reina Isabel de Inglaterra, no prescinde de este complemento nunca, habiendo creado su propio estilo.
Mucha información nos queda en el tintero, pero para saber más podéis visitar el blog de Lourdes "La sombrerera de Lady Marlo". Allí también ofrece datos de sombreros de caballero, aunque no los colecciona.
Nuestra coleccionista tiene unas 600 piezas en su colección, ha hecho varias exposiciones y es una verdadera entendida del tema. En otra ocasión, vamos a pedirle que nos hable de los alfileres de sombrero y otros accesorios, que bien merecen un comentario aparte sólo para ellos. Ahora solo nos resta decirle GRACIAS por haber querido colaborar.   



miércoles, 1 de julio de 2015

Una colección de gallos


Los gallos cantan al día…        


Gilberto Gallo es un coleccionista colombiano que hace varias colecciones, pero ahora nos ocuparemos de una muy especial, la de gallos precisamente. Y, aunque el tema elegido es el de los gallos, también se interesa, claro está, por todo lo relativo a las gallinas y los pollos.
El motivo por el qué se ha interesado en este tema parece evidente, ya que hace referencia a su primer apellido: Gallo. Y el sujeto de su colección es prácticamente todo aquello donde aparece una imagen del vivaracho animal, o de sus parientes (gallinas y pollitos). Ha conseguido reunir fotos, posavasos, cajas de fósforos, monedas, entradas de espectáculos, artículos de artesanía y muchas otras cosas, sobre todo sellos, donde frecuentemente aparecen representados. Ahora me quedo con la duda de si tiene que haber imagen para que el objeto sea coleccionable o no hace falta que la haya, con lo que podría estar interesado también en poemas, canciones...
Bueno, empecemos por lo elemental, que es definir qué es un gallo. Dice el diccionario que es un ave doméstica (Gallus gallus domesticus), onmívora e insectívora. Existe mucha diferenciación entre el aspecto del gallo y de la gallina. El macho es de pico corto y arqueado, plumaje lustroso y abundante, con una cresta roja en lo alto de la cabeza, una carnosidad colgante a cada lado de la cara y patas escamosas con espolones largos y agudos. La hembra es de tamaño menor, cresta más corta y no tiene espolones. Su plumaje tampoco es tan vistoso.
El gallo ofrece un aspecto majestuoso e imponente y los brillantes colores de sus plumas, junto a la manera de moverse (siempre con la cabeza alta) cumplen la función principal: poder pavonearse ante las gallinas.  
Desde muy antiguo fue domesticado por el hombre, que ha apreciado siempre su carne y los huevos que le proporcionaba la gallina, habiendo constituido estos alimentos una gran ayuda para la subsistencia de muchos pueblos. Actualmente se estima que es el ave más numerosa del planeta, con una cantidad que supera los 13.000 millones. Se le atribuyen al gallo muchas cualidades, como su actitud de estar siempre alerta, vigilante, activo, valiente, aunque también se le suele achacar el ser vanidoso, pendenciero y arrogante. Decir de alguien que es un "gallito" o que se cree "el gallo del corral", no es alabarlo precisamente por su modestia. Por contraposición, calificar de "gallina" a una persona es acusarla de blanda y de no saber defenderse.
La figura del gallo ha inspirado a muchos artistas tanto en pintura como escultura, literatura, etc. Algunos países hasta lo adoptaron como emblema, como en el caso de Fancia, Portugal o los walones belgas, y ha lucido, altivo y desafiante tanto en escudos de armas como  sobre miles de tejados (no en vano es la veleta más popular) o decorando multitud de artículos domésticos. No es de extrañar que Gilberto haya sucumbido a sus encantos.
Nos ha contado Gilberto que empezó su colección hace diez años, por lo que imaginamos que debe llevar un ritmo bastante vertiginoso de adquisición de nuevas piezas, ya que tiene muchas. De todos los artículos que ha conseguido, sus piezas favoritas son unas monedas de plata originarias de Perú. Hemos elegido como título de este comentario la estrofa de la canción "Los gallos cantan al día" que dice así: "Los gallos cantan al día que dirá usté eeee. Los gallos cantan al día, que dirá usté, eeee. Anuncian un nuevo día, así ha de ser eeee. Anuncian un nuevo día, así ha de ser, eeee". Pero nos parecería inexcusable no recordar aquí la super didáctica canción que dice: "Canta el gallo, canto el gallo con el kirikiri con el kirikiri, la gallina, la gallina con el karaka con el karakara. Los polluelos, los polluelos con el pío pío con el pío pá, se arma un lío con el kirikiri, con el karakara, con el pío pá, se arma un lío con el kirikiri, con el karakara, con el pío pá"
Por cierto, que es muy curioso conocer la onomatopeya del canto del gallo en algunos países. Si para nosotros el animalito ha dicho kirikiki toda la vida, los franceses le oyen decir cocorico, los ingleses cook-a doodle-doo, los italianos ciccchirichi, etc.  
No mencionaremos en esta ocasión los refranes y frases hechas, porque hay demasiadas, si tuviéramos más tiempo, "otro gallo cantaría", pero como ahora tenemos que terminar este comentario "en menos de lo que canta un gallo" (o sea, a toda velocidad), pues le queremos dar las gracias a Gilberto Gallo y despedirnos de él hasta que presentemos otra de sus colecciones. ¡Gracias!