miércoles, 10 de noviembre de 2010

Una colección de tarjetas de teléfono




Tarjetas...



para hablar por...



Teléfono











Luis Morcillo Casado vive en Utrera (Sevilla) y se ha dedicado a la Enseñanza durante muchos años, primero trabajando como maestro y luego como Pedagogo de un Equipo de Orientación Educativa. Actualmente, entre otras cosas, dedica mucho tiempo y atención a su colección de tarjetas magnéticas, tarjetas gsm, tarjetas de recargo, etc. en fín, todo lo relacionado con tarjetas y teléfonos.





Y, quizás se impone comenzar el comentario precisamente por aquí, por la enumeración y breve descripción de la variedad de piezas objeto de la colección de Luis, que comprende:



- tarjetas magnéticas y tarjetas chip, que son dos tipos de tarjetas utilizadas para llamar desde teléfonos públicos. Primero se utilizaron las magnéticas y posteriormente se adoptaron las de chip, aunque en muchos países cohabitan las dos tecnologías.


- Tarjetas GSM, las utilizadas en teléfonos móviles.

- tarjetas recarga, para recargar los móviles que no tienen contrato.

- tarjetas prepago, para llamar por teléfonos públicos o particulares. El importe de las llamadas se va desconectando del importe de las tarjetas. Actualmente se utilizan más que las magnéticas y Chip, pues las llamadas resultan mucho más baratas.

En realidad, para permitir la lectura del saldo disponible en las tarjetas, además de las bandas magnéticas portadoras de la información (que estuvieron a disposición del público en 1976), y antes de utilizarse los chips, hubo también otros sistemas, entre los que mencionaremos: el del almacenamiento óptico, llamado holográfico; y el
de las tarjetas magnéticas de agujeros, que se basaba en la lectura de una serie de puntos y rayas que se hacían sobre la tarjeta, pero que presentaba el inconveniente de que era muy fácil piratear.


Por cierto, que no hemos dicho todavía que las tarjetas están hechas en plástico PVC. Para su fabricación se han de cumplir disposiciones muy estrictas relativas a aspectos de seguridad y de calidad, con el fin de no defraudar al consumidor. Al principio sólo podían emitir las tarjetas de teléfono los operadores públicos de telefonía, aunque actualmente las cartas prepago las puede emitir las sociedades privadas, ya que se utilizan con un código secreto (pin). En cuanto al aspecto exterior, presentan la forma habitual de las carta de crédito y, desde el principio, su superficie ha sido utilizada muy frecuentemente como soporte publicitario.

Haciendo un poco de historia recordaremos que en España las tarjetas telefónicas se habían empezado a utilizar en el año 1981 (con tarjetas magnéticas). En la mayoría de países también se habían comenzado a usar ese año, aunque en algunos, como Andorra, el inicio tuvo lugar mucho más tarde, concretamente en 1992.
Luis comenzó con esta colección en el año 1992, que fue precisamente cuando empezaron a utilizarse las tarjetas de chip en España. Este sistema se había introducido en Francia en 1986, en Irlanda en 1990 y en el Reino Unido entre 1994 y 1995.



De todos modos, nos cuenta Luis que, en realidad, la colección la empezó su hijo, pero cuando llegó el momento de ir a la universidad y ponerse a estudiar en serio, le traspasó la colección a él.

Luis estuvo encantado con el encargo, porque igual que le pasaba a su hijo, también le parecían muy atractivos los visuales de las tarjetas, con fotos de coches antiguos, pintores, fauna, puzles, etc.


Y puede decirse que ha cumplido bien su trabajo de coleccionista porque ha conseguido reunir unas 25.000 piezas diferentes. Bueno, contando las repetidas ya tiene unos 50.000 ejemplares.
El coleccionionismo de tarjetas de teléfono se llama Telecartofilia y es un hobby muy difundido. Luis colecciona tarjetas de todos los países del mundo, intentando tener representación de todos ellos, incluso de los países más pequeños y de aquellos que han dejado la tecnología del chip. Ahora son las tarjetas prepago las que abundan y de este tipo busca sólo las más atractivas y con alguna temática determinada, desechando las publicitarias.

Entre sus temas preferidos se encuentran las tarjetas puzzle, España en el mundo, monumentos Patrimonio de la Humanidad, las del Papa, dinosaurios, mariposas, zodiaco, etc.


Puede decirse que para conseguirlas utiliza, básicamente, dos modos: uno es comprándolas nuevas o usadas y el otro intercambiando. Las usadas suele comprarlas en mercadillos o directamente a comerciantes. También practicaba otro método más personal. Durante mucho tiempo ponía anuncios en los estancos, allí, los clientes devolvían al estanquero las tarjetas usadas y él abonaba una pequeña cantidad al cliente y otra al estanquero por su colaboración. Las repetidas le sirven para cambiar con otros coleccionistas que le escriben cuando ven su página http://www.luismorcillo.com/. Por cierto, que ahora está introduciendo en la web las cartas prepago de España, pero de momento ya se puede disfrutar de una buena representación de tarjetas de todos los países.
Para guardarlas utiliza hojas de plástico con 10 ó 12 bolsas cada una. Las repetidas las pone en cajetillas de tabaco organizadas por países y años. Utiliza estas cajetillas porque sus medidas corresponden exactamente a la medida de las tarjetas y van muy bien.


De publicidad tiene muchas, la mayoría de chip y magnéticas con diversas temáticas pero, actualmente, como hemos comentado las de publicidad las desecha y sobre todo si son de prepago.
Como también hemos dicho, colecciona tanto tarjetas nuevas como usadas. De España la mayoría son nuevas, excepto las de 1000 pesetas y las de 12 euros, que son fáciles de conseguir usadas. En el año 1994 salieron tarjetas de coches antiguos de tiradas de 3.000 ó 4.000 ejemplares y la única manera de conseguirlas era comprándolas (valían 100 pesetas), pero no fue mala inversión porque ahora pueden costar entre 6 y 7 euros.



En cuanto a las tarjetas extranjeras tiene algunas nuevas, como las del Vaticano y de otros países (p. e. de Gibraltar tiene la boda de John Lenon), pero la inmensa mayoría son usadas. En general, las tarjetas nuevas que tiene de otros países son de tiradas pequeñas (700, 1.000. 2.000. 3.000), muy difíciles de conseguir tanto nuevas como usadas.

Dicen que las palabras las lleva el viento, pero las tarjetas para hablar por teléfono permanecen con el coleccionista para informarle de muchas cosas: tecnología, diseño, costumbres, etc.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Una colección de raquetas de tenis






TENEZ!















Fue en el año 1874 cuando el Major Wingfield patentó en Inglaterra un juego, basado en las mismas normas que había recopilado el francés Pierre Barcellón, en una publicación aparecida en 1800 con el título de "Règles et principes de Paume". La denominación "paume" hacía referencia a un tenis campestre que con el nombre de "Jeu de Paume" se jugaba en Francia. Y, aquellas reglas, son las que actualmente siguen rigiendo la práctica de este juego.

Había, sin embargo, una diferencia importante entre el modo de practicar este deporte en un país o en el otro y es que, a diferencia de lo que ocurría en territorio galo, que se jugaba en el exterior, en Inglaterra se jugaba siempre en recinto cerrados. Fue precisamente en este país donde comenzó a conocerse con el nombre de "Royal Tennis" (juego de los reyes). En Estados Unidos se le dio el nombre de "Court Tennis" y en Australia el de "Royal Tennis". La palabra inglesa tennis parece ser que tuvo su origen en el Tenez! (¡ahí va!) que en Francia decían los jugadores al enviar la pelota al adversario.

Y a este juego que nosotros conocemos como tenis, Jaume Busoms y Emili Bosch le dedican mucho tiempo y atención. Los dos tienen su propia colección de raquetas y artículos tenísticos de cierta antigüedad y ámbos aúnan esfuerzos para mejorarlas, compartiendo una web donde las dan a conocer.

Jaume es nuestro interlocutor y nos cuenta que ha jugado al tenis desde que era niño, y que aún lo sigue haciendo. Ahora, además, colecciona todo lo relacionado con el tenis. Esto le ayuda a rememorar aquellas épocas de su infancia y juventud, con muchos momentos felices que pudo vivir gracias a este deporte.

Por cierto, que piensa que cuando se colecciona quizás se acumulan demasiadas cosas inútiles, pero es dificil resistirse a almacenar porque, a la hora de querer conseguir y guardar una pieza para la colección, no se es razonable, ya que uno se deja llevar por la emotividad y la nostalgia.

Recuerda que cuando tenía 14 ó 15 años, aunque jugaba bastante al tenis, tenía una sola raqueta que no era precisamente la que a él le hubiera gustado tener, pero entonces, más por disciplina que por falta de medios, había que aguantarse con lo mínimo y era impensable tener dos raquetas: no había lugar para lo superfluo. Sólo los jugadores "buenos" tenían raquetas de primeras marcas, que se las facilitaba el club o los que tenían mejores posibilidades económicas.

Jaume empezó a coleccionar 20 años después, cuando ojeando en un mercadillo encontró una de aquellas raquetas con las que soñaba de joven. La compró. y después continuó interresándose en todas aquellas otras raquetas de su época feliz, los años 70.
Gracias a los viajes que tenía que hacer por motivos profesionales pudo visitar mercadillos y anticuarios de diferentes países y amplió su interés a todo tipo de artículos tenísticos centenarios.
Un día, a través de una subasta por internet, conoció a Emili y resultó que vivían apenas a 60 kilómetros de distancia. Como estaban interesados los dos por el mismo tema, empezaron a intercambiar información y, después de un tiempo, decidieron crear una web entre los dos, para dar a conocer sus colecciones respectivas. Con alguna ayuda de un profesional pusieron en la red su página Raquetas.net que van actualizando periódicamente.

La colección que hace Jaume está limitada en el tiempo, pues empieza con los inicios del tenis y la finaliza en 1983, que fue cuando las raquetas de madera cayeron en desuso y fueron sustituidas por las de fibra.

En su colección se incluyen también los paréntesis en los que se usaron raquetas metálicas (en los años 20 y después a finales de los años 60, principios de los 70). A excepción del vestuario, que es difícil de guardar en buenas condiciones y también es complicado de exponer, a Jaume y Emili les interesa todo el material relacionado con el tenis, que tenga cierta antigüedad.

Por lo que se refiere a las raquetas, nos cuenta Jaume que se ha autoimpuesto un límite de 300, que es una manera de obligarse a ir haciendo una selección, pues para que entren nuevos ejemplares tiene que desprenderse de otros y así va mejorando la colección sin aumentar el volumen. Emili también tiene un número aproximado de raquetas.

El hecho de tener la web les permite establecer contactos con personas de todo el mundo y reciben invitaciones para formar parte de sociedades de coleccionistas de tenis de todos los lugares (concretamente la semana pasada recibieron una invitación de Australia y otra de Bélgica).

Los medios para conseguir nuevas piezas son muy diversos, pero los buenos coleccionistas suelen ser muy reservados con estas informaciones. Lo que sí es sabido por todos, es que Inglaterra es un verdadero paraíso para coleccionistas de tenis y Jaume, que tiene que viajar con frecuencia allí, procura aprovechar.

Actualmente nuestro coleccionista guarda su colección en un garaje grande que ha convertido en un pequeño museo. También tiene varias raquetas cedidas a diversas exposiciones.

Para reparar las piezas que están estropedas hacen una distinción: si es un problema estructural, que es algo dificil de arreglar, recurren a dos restauradoras muy buenas que aparecen en el apartado de "agradecimientos" de su web. Si es un desperfecto más bien cosmético, usan los métodos habituales de cualquier restaurador de muebles.

En la web de Jaume y Emili hay muchos apartados interesantes con los que entendidos y menos entendidos de tenis pueden disfrutar. Además de dar a conocer los inicios de este deporte, se tratan muchos otros temas, como, por ejemplo: las empuñaduras FISHTAIL o "Cola de Pez", que fueron ideadas más con criterios estéticos que prácticos, y se fabricaron entre los años 1888 y 1925. Las empuñaduras FANTAIL, que se encuentra en algunas raquetas de principios del siglo XX, concretamente entre 1900 y 1930. Las empuñadruas Bulbous, de forma bulbosa, como su nombre indica, que se encuentran en raquetas fabricadas entre 1900 y 1925. Las raquetas con forma FLAT TOP, fabricadas entre 1880 y 1890, y la TRANSITIONAL FLAT TOP, DE 1890 A 1900. Las antiguas raquetas SLAZENGER (de 1885 a 1925), una de las primeras marcas, con la que se ganaba en Wimbledon en la década de los 60 y 70. También se dedica en su web un espacio a los tenistas famosos, a las prensas, cajas y botes de pelotas, etc.

Sólo nos queda felicitar a los dos coleccionistas por la estupenda pareja de dobles que han formado, no para unirse contra ningún adversario, sino para ir a favor de un público que puede acceder libremente a su información y material gráfico.


miércoles, 27 de octubre de 2010

Lote nº 58 de imágenes de casas construídas sobre la vía pública o pasajes

Foto nº 343: Ainsa (Huesca). M. J. Fuster
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Foto nº 344: Beauvais (Francia). Carmelo Sacristán


Foto nº 345: Girona. M. J. Fuster


Foto nº 346: Torres del Obispo (Huesca). Jorge


Foto nº 347: Beauvais (Francia). Carmelo Sacristán


Foto nº 348: Barcelona. M. J. Fuster




Si quieres enviarnos alguna foto puedes hacerlo a:


¡Gracias!



jueves, 21 de octubre de 2010

Una colección de palillos de dientes o mondadientes


Pequeños, duros y punzantes











José Ramón Muñoz es un gran coleccionista de muchas cosas bastante insólitas. Ya hemos tenido ocasión de presentar en Procoleccionismo su colección de envoltorios de caramelos, y hoy nos detendremos en la de palillos o, más exactamente, la de envoltorios de palillos o mondadientes.

Empezó esta colección hace dos años. Al principio sólo tenía algunos guardados con el fin de intercambiarlos por otras cosas, pues así conseguía piezas para sus otras colecciones. Un día, una persona de Sabadell con la que se escribía por otros asuntos, le animó a hacer la colección para poder intercambiar ejemplares. Consultó con otro amigo, que también era coleccionista de mondadientes y éste le acabó de convencer. Y así empezó con esta colección. Por cierto, que ahora el coleccionista de Sabadell se ha convertido en un gran amigo suyo, aunque todavía no han llegado a conocerse personalmente.
Como hemos comentado, aunque a veces hablamos de colección de mondadientes o palillos lo que le interesa a José Ramón son las bolsitas que los contienen. Actualmente, los palillos en sí mismos no es que tengan muchas diferencias y ni siquiera es fácil identificarlos. Sin embargo, los estuches sí que son la auténtica pieza de colección, aunque estén deteriorados. Porque, no hay que olvidar la máxima de los coleccionistas que dice más o menos "toma lo que te den, da lo mismo cómo esté, que ya habrá tiempo para tenerlo en mejor estado":
Es curioso constatar como los humildes palillos, tan mal vistos muchas veces, prestan un servicio necesario, como tantos otros artículos de la vida cotidiana. Y precisamente por eso, por el hecho de que responden a una necesidad, se han usado desde siempre (al principo se recurría simplemente a astillas de madera) y en todas las culturas.

En el siglo XVII, con el refinamiento de las Cortes europeas, los aristócratas querían emular a sus monarcas e impregnaban de lujo y sofistificación todo lo que les rodeaba, aunque fuera el objeto más nimio. Así fue cómo se pusieron de moda los mondadientes de oro, marfil y piedras preciosas. Recordamos algunos ejemplos de palillos famosos, comoo, el palillo de oro y marfil que usaba Charles Dickens, que salió a subasta en Nueva York hace un par de años, por la "módica" cantidad de 9.000 dólares. En el National Maritime Museum de Greenwich se exhibe un estuche para palillo que usaba Nelson, y en el Gandhi National Museum de Nueva Delhi se muestran algunos dientes de Gandhi, así como su palillo de marfil.
Y podemos acabar este recorrido histórico (no cronológico) con una información sobre Napoleón. En el Museo de Napoleón I en Fontainebleau se exhibe un documento en el que se acredita que el perfumero Gervaise Chordin, con fecha 25-10-1808, sirvió 24 docenas de palillos finos a Napoleón. Unos años más tarde, el 17-10-1813, en una relación o factura presentada por un joyero, se especifica que el palillo de oro y el bastoncito para limpiar las orejas que había entregado al Emperador costaba 12 francos. Y es que parece ser que era habitual que los palillos formaran parte de los estuches de aseo.

Pero, volviendo a nuestro tema, que son los actuales palillos y, sobre todo, las bolsitas que los contienen, hay que decir que, evidentemente, casi todos ellos llevan un mensaje publicitario, aunque últimamente y con el fin de abaratar precios, muchos restaurantes que antes los ofrecían ahora los presentan en bolsas sin personalizar. Vamos, como producto "blanco".

Hay que insistir en el hecho de que los palillos se utilizan en todo el mundo y José Ramón tiene una buena representación de muchos países, de Alemania, Austria, Brasil, Canadá, China, Egipto. Eslovaquia, España, Francia, Israel, Italia, Japón, Malta, Marruecos, México, Noruega, Portugal, República Checa, Singapur, Suiza, Thailandia, Turquía, USA y Vietnam. Eso sí, aunque los estuches dan a conocer compañías áreas, restaurantes y hoteles de todo el mundo, probablemente, los palillos que hay en el interior se fabrican sólo en uno o alguno de esos países...

José Ramón actualmente tiene unos 4oo ejemplares, pero en la base de datos hay catalogados unos 2.5oo. Desde luego, él no es el único con esta afición, pues ya hemos comentado que tiene otros amigos coleccionistas. Concretamente, en Sabadell hay un grupo encabezado por su amigo Quim, y también tiene otros compaleros de hobby en Madrid, Portugal y otros lugares. Así, intercambiando con ellos es como puede ir aumentando la colección, sin olvidar la colaboración de su familia y compañeros de trabajo.

Las bolsitas de palillos las guarda en un álbum tipo "AZ" con hojas especiales transparentes, que se compran en tiendas de Filatelia.
Además de su utilización para asuntos dentales, los palillos también se usan para cosas más agradables, como p. e. para pinchar un berberecho o una aceituna a la hora del aperitivo... Para hacer una sabrosa banderilla... ¡Y hasta para realizar reproducciones de edificios!...